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Reportaje:

El olmo caído sobre el parque

Vecinos de Chamartín denuncian el peligroso estado de los árboles que rodean unos columpios

Diez metros de longitud, 30 centímetros de diámetro y varios cientos de kilos de peso. Éstas son las medidas de la gran rama de un árbol -un olmo, según la Concejalía de Medio Ambiente- que, en la tarde del sábado, cayó sobre un parque para niños pequeños situado en las calles de Puerto Rico y Víctor de la Serna (distrito de Chamartín).

"Se oyó un crujido y la rama empezó a caer sobre las atracciones", contaron ayer los vecinos. "Suerte que no había ningún niño debajo", añadió Fernando Díaz, joven abuelo de 66 años que suele llevar al parque a sus tres nietos de corta edad.

No fue el viento lo que tumbó la rama. Robusta por fuera, la rama estaba hueca por dentro. Sus hojas y ramitas cubrían ayer dos balancines y 100 metros cuadrados de parque. Muy cerca quedaron el tobogán y el columpio que completan la oferta lúdica del recinto, cercado con una valla de colores en la que se ve un cartel que indica: "Zona Infantil, de 3 a 8 años".

Ana Carrillo y Javier Peris, un matrimonio que lleva a su hija al parque, denuncian que no es la primera vez que pasa. "Hace diez días cayó otra sobre la calzada de una calle de aquí al lado", afirman. La pareja mira al árbol con desconfianza. Otra gran rama del mismo árbol presenta una ancha grieta de un metro de longitud. "Ésta se cae mañana", aventuran.

Medio Ambiente asegura que la caída "es un hecho fortuito, imprevisible, porque los árboles son seres vivos que también enferman".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003