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OPINIÓN DEL LECTOR

Yo también protesto

El que tiene perro defiende a su mejor amigo de las protestas de quienes se quejan de que los dueños de los canes no recogen sus cacas. El que tiene coche también protesta porque no tiene sitio donde aparcar.El que tiene niños protesta porque a su hijo le pueden obligar a uniformarse en el colegio.

Protesta el que no puede dormir porque el bar de los bajos no cierra pasadas las doce.

Protesta de los políticos porque, después de celebradas las elecciones hace 30 días, aún no se sabe quiénes administrarán su dinero.

Yo no tengo ninguno de esos problemas, pero también protesto. Protesto porque la biblioteca pública de la calle Azcona la han cerrado coincidiendo con el fin de curso académico y no abrirá hasta enero de 2004, dicen que por obras. En este tiempo, da lugar a construir una nueva.

Comprendo que protestar por el cierre de una biblioteca no es de recibo, pero mis ingresos no me permiten comprar libros, que cuestan entre 16 y 22 euros, y recurro a los préstamos de las bibliotecas. Pero esto, ¿a quién le interesa?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003