Rivas-Vaciamadrid y Madarcos son las caras del apogeo y la decadencia en los municipios de Madrid. El primero ostenta el récord nacional de crecimiento tras haber multiplicado por 60 su población, hasta alcanzar casi los 40.000 habitantes. El segundo ha perdido un tercio de sus vecinos. Ambos representan como ningún otro el enorme desequilibrio demográfico experimentado en la Comunidad en los últimos 20 años. De las 179 localidades, 35 crecieron por encima del 300% y 18 perdieron población, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2001.
Los 179 municipios que componen la región sumaban en 2001, según datos del INE, 5.423.384 habitantes, un 14,73% más que hace dos décadas. Pero no todas las localidades han contribuido de la misma manera a ese crecimiento. El repunte se debe sobre todo a los grandes pueblos del sur -Fuenlabrada, Getafe, Leganés, Alcorcón y Móstoles-, cuyo crecimiento constante les ha hecho rebasar la frontera de los 150.000 habitantes.
Los récords más llamativos están en poder de aquellos municipios que hace dos décadas eran poco más de una urbanización con menos de mil vecinos. Rivas-Vaciamadrid registró el mayor incremento de población de toda España. Sus 653 habitantes se convirtieron en dos décadas en 35.742, lo que supone un aumento del 5.373%.
La clave de este ascenso está, según su alcalde, José Masa (IU), en el precio asequible de los pisos: "Se ha expulsado de la capital a los hijos de los madrileños, que han venido hasta aquí, donde los pisos están más baratos".
Rejuvenecimiento
El caso de Rivas no es más que la punta del iceberg en una larga lista de 35 municipios que han visto aumentada su población por encima del 300%. Uno de ellos, Nuevo Baztán, era en 1981 una sola urbanización de 461 habitantes llamada Eurovillas. Javier Teres, agente de Empleo y Desarrollo Local en el Ayuntamiento de Nuevo Baztán, expone así las razones del rápido desarrollo: "Eurovillas era la urbanización más grande de Europa. La gente venía aquí para pasar el fin de semana, pero poco a poco empezaron a empadronarse por las ventajas que ofrecía: impuesto de vehículos más bajo, servicios municipales, piscinas escolares. Ahora vive aquí mucha gente joven en edad fértil y la población sigue creciendo".
El rejuvenecimiento de la población en algunas localidades contrasta con los datos de la capital. El porcentaje de mayores de 65 años en Madrid dobla el de otros grandes municipios como Alcorcón (10,5%), Móstoles (10,4%), Leganés (10,3%) y Alcalá de Henares (9,5%). De todos ellos, Fuenlabrada es la localidad grande menos envejecida (4,5%).
La capital es uno de los 18 municipios que han perdido población en los últimos 20 años, con un decrecimiento del 6,97%, según los datos del INE de 2001. Ese descenso es menor si se tienen en cuenta los datos del padrón de este año. A 1 de enero de 2003, Madrid contaba con 3.116.222 habitantes.
La cifra más fiable es del padrón, no sólo por ser más reciente, sino porque en él suelen inscribirse los inmigrantes, que obtienen a cambio derecho a asistencia sanitaria y educativa gratuita. Por el contrario, apuntarse en el censo, cuya finalidad es únicamente radiografiar cada diez años las características demográficas de un territorio, no da derecho a nada y puede ocasionar recelo entre los inmigrantes en situación irregular.
Entre los pueblos que han perdido más habitantes está Cenicientos, con un descenso del 24,92%. Pero el teniente de alcalde de Cenicientos, Carlos Enrique Jiménez Concejal (PP), no quiere oír hablar de pérdida de habitantes: "Más que un descenso de población, deberíamos hablar de estancamiento. Nosotros oscilamos siempre cerca de los 2.000 habitantes. Tenemos la esperanza de llegar a superar esa cifra".
Para Jiménez, lo que impide a Cenicientos crecer como otras localidades es la falta de una industria capaz de generar puestos de trabajo. El entorno tampoco ayuda. "Medio Ambiente pone muchas pegas a la construcción de casas en el paraje de la sierra de Gredos".
El farolillo rojo
Pese a haber perdido residentes, Madrid y Cenicientos son excepciones en el grupo de los municipios que han visto desaparecer a sus vecinos. La mayoría de esos 18 municipios son pueblos pequeños con menos de mil habitantes.
Madarcos es el farolillo rojo de la lista. Este pueblo de apenas nueve kilómetros cuadrados situado al norte de la región es el más pequeño de Madrid y también el que más vecinos ha perdido. De los 41 habitantes que tenía en 1981, cuenta ahora sólo con 27.
En este club de los pueblos con mayor pérdida de habitantes están también La Acebeda, Robregordo, Horcajo de la Sierra o Prádena del Rincón. Todos están en la sierra norte. El porcentaje de población mayor de 65 años en estas localidades es dispar, y la presencia de niños o adolescentes es casi testimonial.
La fuga de los habitantes más jóvenes, la situación geográfica en entornos naturales protegidos, la falta de viviendas por la escasez de suelo donde construir y el aumento del paro son algunas de las razones por las que estos municipios pierden habitantes cada año que pasa.
"Se van porque hace frío"
"Aquí hace mucho frío. Y muchos se van por eso. En invierno los niños tienen que viajar hasta Buitrago para ir al colegio, con unas temperaturas que superan los 10 grados bajo cero". Para el alcalde de Somosierra, Francisco Sanz (PSOE), el duro clima de la sierra norte es una de las razones que mejor explican el paulatino descenso de población en la zona. "La juventud se va a Madrid por falta de trabajo y a la busca de un futuro que no esté ligado a las vacas y a las ovejas".
Sanz describe su pueblo sin ocultar su tristeza. "Es lamentable lo que les está pasando a los pueblos. Se han convertido en lugares de verano. Hacerse una vivienda en la sierra norte es muy caro y las autoridades no hacen nada para evitar que estos municipios se mueran", comenta.
El alcalde nació en Somosierra y aunque ahora trabaja fuera aprovecha los fines de semana para ir a la localidad: "Me vengo aunque tenga que recorrer 92 kilómetros por carretera. Si consiguiéramos viviendas a precios asequibles podríamos salvar el pueblo".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003