Soy una estudiante de 17 años y al hacer la matrícula para segundo de bachillerato de la rama de Ciencias de la Salud me encuentro con más asignaturas de letras que de ciencias.
El motivo: la reforma de la ley de la enseñanza, que me obliga a estudiar filosofía y un segundo idioma (francés, en el caso de Andalucía) mientras me priva de matemáticas y de otra optativa (geología o fisíca) básicas para cualquiera de las carreras que me interesan.
El bachillerato no es obligatorio; estudio porque quiero, pero no me dejan estudiar lo que quiero. No lo entiendo.
Por favor, que alguien de este Gobierno me explique en qué me beneficia este absurdo sistema de enseñanza.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003