Un casquillo percutido de la marca Tokarev, hallado en el registro de la casa de Puertollano (Ciudad Real) de Alfredo Galán Sotillo, ha terminado de convencer a los investigadores de que el confeso asesino del naipe dice la verdad y que mató a seis personas.
La comparación entre los casquillos del calibre 7,62 milímetros recogidos en la escena de dos de los crímenes y la vaina hallada en el registro (percutida pero sin disparar) han confirmado que presentan exactamente los mismos arañazos y la marca del percutor en la misma posición. Dado que cada pistola deja una marca única e inimitable que se convierte en su DNI, la Policía Científica no tiene duda alguna: el casquillo hallado en el registro, para sorpresa del propio Galán que se quejó de su descuido, es exacto al de los crímenes. La juez de Puertollano ha enviado al homicida a la prisión de Herrera de La Mancha.
MÁS INFORMACIÓN
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de julio de 2003