El GIF ha ordenado a las constructoras que paren los túneles de Guadarrama para abrir galerías de evacuación, al menos una cada mil metros. "Las galerías no se suelen hacer simultáneamente a los túneles, se hacen después. Habíamos dado orden a las constructoras de que abrieran algunas y lo estaban estudiando. Tras el incidente, las vamos a hacer, cuesten lo que cuesten", afirma Jorge Orgayar, subgerente de los túneles de Guadarrama. Iniciar una galería supone parar las tuneladoras y dejar con los brazos cruzados durante al menos dos días a 50 operarios bien pagados. El uso de explosivos para abrir huecos laterales es incompatible con las instalaciones necesarias para las tuneladoras. Pararlas es complicado y sale muy caro. Según Ogayar, sólo se harán galerías cada mil metros. Se dejarán las restantes (cada 250) para después. El GIF ha pedido a los fabricantes de las locomotoras su revisión para evitar nuevos incendios.
"En los 50 años que llevo haciendo túneles nunca se me había quemado una máquina" dice Felipe Mendaña, autor de los túneles carreteros de Guadarrama y asesor del GIF en esta materia. Mendaña sostiene que hasta ahora el mayor peligro de los túneles eran los derrumbamientos, un riesgo erradicado con las nuevas tuneladoras que colocan automáticamente las dovelas a medida que avanzan en la excavación.
Los planes de emergencia de los túneles se enfocan en la seguridad de los usuarios y en menor medida en la fase constructiva que cuenta con un plan de seguridad laboral. En la actualidad trabajan más de 600 personas en cada una de las dos entradas de los túneles.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003