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OPINIÓN DEL LECTOR

Ciudad maltratada

Por encima de cualquier sentimiento, ser ciudadano de Madrid, de esta ciudad tan maltratada, es vivir inmerso en la tristeza. Tristeza cuando voy a buscar a mi chica por la cuesta de San Vicente y veo la Estación del Norte, la puerta ferroviaria natural para las líneas del norte, tan maltratada. Tristeza cuando pienso en lo fácil que hubiera sido llevar el AVE a Príncipe Pío, que está conectado con Atocha por Delicias y así recuperar una infraestructura natural, respetuosa con el pasado y con la ciudad.

Tristeza cuando veo con qué falta de respeto el poder está destruyendo sistemáticamente esta ciudad, con una ignorancia paleta, hasta orgullosa en su desprecio por el sutil tejido de calles y edificios que forman Madrid. Tristeza cuando siento la indiferencia de sus habitantes, a los que les da igual que vayan a romper el centro durante años con unas obras absurdas, pensadas únicamente para rentabilizar la carísima maquinaria de las empresas constructoras...

Sí, ser ciudadano de Madrid, amar esta ciudad y recordar los mil y un desmanes, las aviesas alcaldadas y los destrozos que año tras año padece, es vivir inmerso en la tristeza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003