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CARTAS AL DIRECTOR

El hecho y el espectáculo

Son ya varias las veces, varios los medios y las personas de los que he leído u oído comentar que la investigación que se está llevando a cabo en la Asamblea de Madrid les provoca poco menos que la náusea. Calificativos como "telebasura", "política basura" o "circo" son frecuentes en las columnas de opinión de la prensa general e incluso de debates televisivos destinados en principio al género de la prensa rosa.

La pregunta que yo me hago es si estas personas dedican esos calificativos al hecho en sí de la retransmisión por televisión o al espectáculo que sus protagonistas ofrecen. Imagino que lo primero no tiene mucho sentido si tenemos en cuenta que una comisión de investigación por una supuesta trama politico-urbanística que ha dejado a la capital en una situación política sin precedentes, cuando menos es del interés de todos los madrileños (así se viene demostrando si nos fijamos en la audiencia que está cosechando). El dedicar esos calificativos, por el contrario, al espectáculo que los políticos ofrecen sí tiene más sentido, pero no debemos olvidar que ellos no se han autodesignado para desempeñar esos cargos, sino que los hemos elegido entre todos y, por lo tanto, somos nosotros los últimos responsables de que esas personas estén donde están.

Si la política exterior o interior del señor Bush me parece bochornosa, no puedo evitar pensar en los electores que le votaron, que supongo le conocen y a pesar de todo le eligieron para llevar el timón de su país.

Al final, los representantes políticos no son más que un espejo donde se refleja la imagen de los que les votan, de sus valores, sus ideas y sus comportamientos. En Madrid en particular y en España en general, esa imagen está perdiendo definición a marchas forzadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003