El 6 de septiembre de 1522, Juan Sebastián Elcano desembarcó en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) como un héroe. Llegaba destrozado, vestido con harapos y junto a una raquítica tripulación, pero acababa de dar la primera vuelta al mundo en barco. Habían pasado nada menos que 1.124 días desde que 250 hombres zarpasen de Sevilla en cinco carabelas, encabezados por el portugués Magallanes, quien murió en la aventura. Sólo regresaban 18, los que habían logrado sobrevivir a las hambrunas, tormentas, rebeliones y otros contratiempos y la población les recibió entre vítores. Eso mismo ocurrió ayer en Getaria, y sucede cada cuatro años desde 1922, durante la reconstrucción de este hecho histórico en tres actos.
"No acabo de entender por qué se escenifica el desembarco aquí y el 7 de agosto si Elcano llegó a Sanlúcar un 6 de septiembre", apuntaba Carlos, un madrileño al que sorprendió la representación durante su visita a la localidad. Para Getaria éstos son detalles sin importancia cuando se trata de conmemorar la hazaña de su vecino más insigne. Por eso sus 2.500 habitantes salieron ayer a la calle, bajo un sol de justicia, para atisbar la llegada de una singular nao Victoria, a la que encarnaba el buque escuela de la Universidad del País Vasco (UPV), el Saltillo, utilizado por don Juan de Borbón entre 1946 y 1963 y donada por Pedro Galíndez a la institución académica.
Eran las cinco de la tarde y la comitiva de autoridades, encabezada por el diputado general de Guipúzcoa, Joxe Joan González de Txabarri, y el alcalde de Getaria, Josu Ezenarro, aguardaban el desembarco de Elcano (Manuel Gorostiaga) y los 17 tripulantes. Bajaron uno a uno, descalzos, con el pelo enmarañado, vestidos con harapos y con cirios en las manos. Y caminaron hasta la iglesia para dar las gracias a la Virgen de la Antigua por haber regresado. Después, ya engalanados, se presentaron ante el emperador Carlos I, quien reconoció su gesta con un blasón, y se dejaron querer mientras escuchaban, emocionados, el Himno a Elcano de boca de sus vecinos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003