El curso "Emociones y Cerebro" celebrado dentro de los Cursos de Verano de El Escorial, acoge el viernes 8 de agosto la participación del director del Centro de Magnetoencefalografía de la Universidad de Tubinga (Alemania), Niels Birbaumer. El profesor Birbaumer utilizando las últimas tecnologías para el estudio del cerebro humano, ha conseguido detectar y transformar la actividad cerebral, traducirla en señales eléctricas y convertir éstas, con el uso de ordenadores, en palabras. La aportación de este profesor a los pacientes apálicos (enfermos completamente inmovilizados, en un estado cercano al coma, a causa de distintas patologías), cuya única posibilidad de comunicación se encuentra en la actividad cerebral, es incalculable. Ya que supondrá que tales pacientes podrán comunicarse a través del nuevo descubrimiento.
Dentro de este curso, fue el profesor de Antropología de la Universidad de las Islas Baleares, Camilo José Cela Conde, el que explicó que La complejidad cerebral viene de la necesidad de sobrevivir en la sabana. Hace de 3,5 a 2,5 millones de años, el linaje humano se separó para siempre: mientras unos ejemplares se especializaron en la alimentación vegetal, otros se dedicaron a construir herramientas que les permitieran sobrevivir en la sabana con una alimentación más variada, en la que para muchos la carne tuvo un papel decisivo a la hora de desarrollar el cerebro.
El catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense, Juan José López-Ibor, abordó el tema emocional del curso al exponer durante su intervención cómo la medicina ha demostrado que las emociones se almacenan en todos nosotros tanto como cualquier recuerdo o dato aprendido, pero también puede ser que una emoción demasiado aguda degenere en una enfermedad que conduzca, finalmente, a la muerte.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de agosto de 2003