"Madrid limpio es capital", dice el lema del Ayuntamiento, pero se olvidan de lo que perturba el ruido. Ya no barren las calles y aceras como antes, ahora para mantenerlas aseadas el Consistorio emplea unos camiones que no sólo tienen unas ruedas-escobas muy ruidosas, sino que además mantienen durante todo el servicio un pitido a modo de sirena que impide el sueño y el descanso a partir de las ocho de la mañana, hora temprana para los que trabajamos por la noche o estamos de vacaciones. A ello se añade el empleo de los soplahojas que son tan ruidosos como una taladradora y que además llenan la calzada de polvo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de septiembre de 2003