Warren Zevon, uno de los más apreciados cantautores estadounidenses, falleció el pasado domingo en su casa de Los Ángeles a los 56 años de edad, víctima de un cáncer de pulmón.
Nacido en Chicago el 24 de enero de 1947, Zevon destacó como niño prodigio del piano, llamando incluso la atención de Ígor Stravinski. El plan de convertirse en concertista se torció en el seno de una familia disfuncional ("mi padre era poco menos que un gánster y mi madre era mormona, así que aquello no era precisamente un hogar estable"). Fichado como delicuente juvenil, Warren tenía 16 años cuando tomó el coche de su padre y se trasladó a Nueva York con la intención de desarrollarse como cantautor. Terminó en California, que se convertiría en su hogar; también pasó temporadas en México y España.
Zevon se integró en la industria musical de Los Ángeles, tocando como músico de estudio, componiendo jingles publicitarios y haciendo lo que fuera necesario para sobrevivir. Aunque grabó durante los años sesenta, el mundo no se enteró de su feroz talento hasta la salida de Warren Zevon (1976), disco producido por Jackson Browne y editado por el sello de moda en aquellos días, Asylum Records.
Lo extraordinario es que Warren Zevon gozó del patrocinio de Browne, The Eagles, Fleetwood Mac, Linda Ronstadt y demás miembros de la aristocracia californiana, aunque su universo creativo estaba en las antípodas del rock suave. Zevon era un autor erudito, que gustaba de retratar criaturas marginales e inocentes en situaciones límite. La aspereza de sus interpretaciones y su humor negro le hacían destacar negativamente en un país que iniciaba su inmersión en el hedonismo de la disco music.
El único éxito de Warren fue Werewolves of London, en 1978, un tema que grabaron numerosos grupos y que sonaba en la banda sonora de Un hombre lobo americano en Londres. Sin embargo, su alcoholismo le impidió aprovechar esa oportunidad y sus discos se fueron espaciando. Su último trabajo para Asylum salió en 1982; su reaparición en Virgin llegó cinco años después.
A lo largo de su carrera, Zevon contó con el respeto de todo tipo de músicos -pueden encontrarse los nombres de Chick Corea, Flea, George Clinton o David Gilmour en los créditos de sus discos- y la veneración de novelistas como Will Self, Hunter S. Thompson o Carl Hiassen, que le escribieron textos para libretos o letras. Zevon tenía seguidores en los lugares más inesperados: los policías de Los Ángeles, un colectivo no precisamente liberal, adoraban Lawyers, guns and money y otras rudas historias suyas.
En 1990, ya en el sello Giant, otro infructuoso intento de presentarle al gran público: se integró en Hindu Love Gods, un grupo paralelo de R.E.M. (la banda de Georgia ya había tocado en sus discos). Zevon parecía resignado a quedarse en la categoría de "figura de culto" y terminó fichando por Artemis, compañía especializada en ese tipo de artistas. Su primer trabajo para Artemis, en 2000, se tituló Life'll kill ya (La vida te matará).
En el verano del año 2002, Zevon anunció que le habían diagnosticado un cáncer incurable y que, según los médicos, le quedaban tres meses de vida, tiempo que iba a aprovechar para grabar nuevas canciones. De inmediato, recibió la solidaridad de colegas y admiradores: Bob Dylan incluyó canciones suyas en sus directos y se le dedicó toda una edición del televisivo The late show with David Letterman.
Los doctores subestimaron su tenacidad: Zevon pudo ver el nacimiento de sus primeros nietos y la publicación, el pasado 25 de agosto, de The wind, donde colaboran Ry Cooder, Bruce Springsteen, Tom Petty, Emmilou Harris, Jackson Browne, Don Henley, Dwight Yoakam, Billy Bob Thornton, T-Bone Burnett y otros amigos. Diez de las once canciones son obra de Zevon, varias escritas con su fiel Jorge Calderón: la excepción es Knockin' on heaven's door, donde Zevon añade a los versos dylanianos una ferviente petición de que las puertas del cielo también se abran para él.
Zevon seguramente paladeó la cruel paradoja: The wind entró inmediatamente en la zona alta de la lista de Estados Unidos y puede convertirse en su disco más vendido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003