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Miedo y silencio en Córdoba a la hora de enjuiciar a la entidad

Las reacciones en Córdoba al archivo de la denuncia presentada ante la Fiscalía Anticorrupción por el uso indebido de fondos en Cajasur, han seguido la tónica habitual en los temas que afectan a la entidad cordobesa: miedo y silencio.

Aunque el cobro de centenares de dietas por asistir, por ejemplo, al cine, al teatro o a un concierto de Rosa (Operación Triunfo), aluden directamente a miembros de la Iglesia en Córdoba, la comunidad cristiana de la ciudad se muestra reticente a manifestarse sobre un asunto que afecta también a representantes de partidos políticos. Y eso que Cajasur copa casi dos terceras partes del ahorro cordobés.

Las fuentes de base cristiana consultadas aseguran que hay muchas personas que, eso sí, siempre en privado, consideran incorrecto el proceder de parte de la Iglesia representada en Cajasur. No obstante, según estas fuentes, "sigue existiendo miedo a expresar esas opiniones en público".

El mismo silencio sobre este tema mantiene uno de los grupos de cristianos de base que operan en Córdoba, cuyo representante prefiere que ni siquiera se nombre al colectivo. "Preferimos no meternos en esos temas y en esa misma línea se muestran otros colectivos en Córdoba", explica esta persona.

"Es reprobable"

Sólo algunas voces entre los grupos de creyentes más comprometidos han vuelto a levantar la voz. Es el caso del sacerdote Juan Perea, párroco de San Martín de Porres. Perea, que ya criticó la opulencia en la celebración de las bodas de oro como sacerdote del presidente de la caja cordobesa, Miguel Castillejo, considera que éticamente no es correcto el cobro de esas dietas. "Desde la ética social y de la gente marginada, recibir dinero por asistir a misa es muy fuerte, es reprobable", afirma.

Perea dice que la Iglesia no debería dirigir una caja, ya que "no es la misión ni la labor de la Iglesia, que debe estar al servicio de los desfavorecidos".

La Asociación en Defensa del Ahorro Cordobés critica también el cobro de este tipo de dietas por parte de la dirección de Cajasur. El presidente del colectivo, que agrupa a unas 200 personas, Antonio Rodero, lo entiende como algo "impresentable".

Para Rodero, el cobro de estas dietas implica una responsabilidad moral "que la ciudadanía debe conocer porque se trata de mucho dinero, que lo paga quien tiene sus ahorros depositados en la caja".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003