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Entrevista:PASQUAL MARAGALL

"El soberanismo es una vía muerta antes de nacer"

Barcelona
EL PRINCIPIO DE CURSO. Los dos principales aspirantes a la presidencia de la Generalitat en las elecciones de noviembre, Pasqual Maragall (PSC) y Artur Mas (CiU), expusieron ayer en sendas conferencias ante las respectivas planas mayores de sus partidos sus planteamientos para el curso político en el que se juegan su futuro. Maragall explicó que su objetivo es romper "el empate entre nacionalismos intolerantes" que paraliza desde hace años el desarrollo del Estado de las autonomías. Mas afirmó que la nueva generación de nacionalistas que él representa persigue alcanzar los sueños a los que ha tenido que renunciar la generación de sus predecesores, a la que le ha llegado la hora del relevo.

Pasqual Maragall realizó ayer una encendida defensa de la vía que ha propuesto para mejorar el autogobierno catalán, la que conjuga la "ambición nacional" de Cataluña y la "renovación del pacto con los pueblos de España". Es en su opinión la única factible, porque la otra es "la del humo de pajas soberanista" que lanzan CiU y ERC. Pero la consideró "muerta antes de nacer, porque o bien no tienen voluntad de impulsarla o bien no tiene estrategia factible".

Los socialistas han instaurado desde hace unos años la tradición de abrir el curso político con una conferencia de su líder en las Drassanes de Barcelona unos días antes del Onze de Setembre. A escuchar a Maragall en este escenario acudieron ayer unas 600 personas, encabezadas por el alcalde de Barcelona, Joan Clos, que abarrotaron el espacio disponible. El comentario generalizado al terminar el discurso, que duró poco más de una hora, expresaba satisfacción, sobre todo porque Maragall derrochó entusiasmo, convicción, seguridad y confianza en una próxima victoria electoral.

"CiU practica la demanda exagerada y el pacto miserable"

Los socialistas llevaban tiempo deseando escuchar como Maragall defendía la apuesta política por la reforma del Estatut con argumentos distintos a los utilizados por los nacionalistas. Ayer vieron satisfecho este deseo. "Queremos la reforma del Estatut", dijo el candidato del PSC a la presidencia de la Generalitat, "para mejorar la vida cotidiana de la gente, afrontar la inseguridad, el problema de la vivienda, estar a la altura ante el reto de la inmigración".

Aunque no sólo para esto, que es tan importante para un partido socialista. También promueve la reforma, precisó Maragall, "para renovar el pacto de convivencia" en Cataluña y "el de Cataluña con los pueblos de España y de Europa" a los 25 años de aprobada la Constitución. Esta reforma, sentenció, por si los ataques del PP han confundido a alguien, "no es una disimulada declaración de independencia ni de vasallaje, como algunos quisieran. Es una libre declaración de interdependencia".

Para esta política Maragall ha conseguido la plena colaboración de la dirección del PSOE, solemnizada en en la reciente declaración de Santillana de Mar sobre el modelo autonómico, y ayer Maragall presumió de ello: "Cataluña tendrá un aliado en España para aprobar esta reforma del Estatut. El socialismo español. ¿Qué otra fuerza política puede decir esto?".

Que el PP haya respondido a la apuesta del PSOE, y del propio Maragall, con una "desmesurada reacción" y con una "ofensiva anticatalana y antisocialista" obedece, a juicio del líder del PSC, a que tanto el nacionalismo español como el catalán prefieren "el empate de la mutua intolerancia". Pero esta política, reiteró, "es letal para Cataluña y desastrosa para España".

Maragall cuenta, según explicó, con que la decisión del secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, de promover una nueva fase de impulso autonómico, incluida la reforma del Estatut, "colocará a Cataluña en el centro del debate político español, en vez del terrorismo, que nos impone un calendario que no controlamos".

En el diseño de Maragall todo esto será posible porque el "estéril empate entre nacionalismos" que paraliza todo avance político en España, dijo, "dará paso a una nueva mayoría" para cuya configuración el debate sobre la reforma autonómica "será decisivo".

Esta política arrumbaría de una vez por todas la seguida por CiU durante tantos años, que Maragall definió como la de "las demandas exageradas que culminan en pactos miserables". Es una política que ha causado "un daño inmenso" a la imagen de Cataluña en España.

Miserable en todos los sentidos. El pacto sobre la financiación para el que CiU reclamaba 400.000 millones de pesetas ha acabado por reportar 50.000 millones. Pero hay también otras maneras de medir el fracaso de la política de CiU y de sus pactos con el PP. "Las opas que surgen de Cataluña no prosperan", como en el caso de Gas Natural.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003