Consciente de lo difícil que será llegar a un compromiso sobre la nueva resolución de Estados Unidos acerca de Irak, el secretario general de la ONU, Kofi Annan, multiplica sus esfuerzos mediadores. Ayer convocó en su despacho a los representantes de los 15 miembros del Consejo de Seguridad, y el próximo sábado espera reunir en Ginebra a los ministros de Asuntos Exteriores de los cinco países con asiento permanente -Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia- para hablar de Irak.
"Me queda una llamada de teléfono" para confirmar el encuentro en Suiza, dijo ayer Annan. El secretario general espera así allanar las diferencias que ya han surgido entre las cinco capitales sobre la transición política en Irak, la responsabilidad de la reconstrucción y el papel de Naciones Unidas. [El secretario de Estado de EE UU, Colin Powell, confirmó esta madrugada, hora española, su asistencia a la reunión de Ginebra, informa France Presse].
El texto propuesto por Washington fue acogido la semana pasada como un paso positivo, pero insuficiente, por la mayoría de los miembros del Consejo, especialmente Francia y Alemania. "Creo que, si las partes se sientan a discutir franca y abiertamente, podrán alcanzar una solución", indicó el responsable ghanés.
Annan quiere ante todo evitar que las disensiones pongan de nuevo en entredicho la "relevancia" de la ONU. Para ello ha propuesto, en un informe hecho público ayer, reformas radicales para adaptar la veterana institución internacional a las nuevas circunstancias. "La guerra en Irak ha cuestionado los principios y las prácticas de Naciones Unidas y de la comunidad internacional", asegura en el documento.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003