A mediados de esta semana se celebrará en Cancún la quinta reunión ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En Cancún, representantes de los Gobiernos de 144 países discutirán cómo seguir avanzando en el proceso de construcción de un libre mercado mundial.
Discutirán sobre cómo liberalizar todo el sector servicios y cómo privatizar los servicios públicos.
Discutirán sobre cómo seguir haciendo que los recursos del Sur estén al alcance de los mercados del Norte a buen precio.
Discutirán sobre cómo hacer que la agricultura esté todavía más dominada por las grandes empresas agroalimentarias, las que saben mejor que ningún agricultor cómo sacar el máximo beneficio de la tierra.
Discutirán sobre cómo avanzar en la producción de alimentos transgénicos y cómo eliminar obstáculos a su comercialización en cualquier parte del mundo.
Discutirán sobre cómo mercantilizar todavía más el conocimiento, patentando incluso las diferentes formas de vida.
Discutirán sobre cómo las empresas pueden producir más y sacar más beneficios sin tener que cumplir "a rajatabla" todos los derechos humanos, laborales, económicos, sociales, ambientales y culturales, que, en definitiva, no son más que trabas al libre mercado.
Ahora se felicitan por permitir que los países más pobres puedan acceder a medicamentos genéricos en casos de "crisis sanitarias", en una inteligente estrategia de marketing, a pocos días del inicio de la reunión. Pero lo que ha aprobado la OMC no es más que una declaración de intenciones, de realización imposible, y que deja en manos de las empresas farmacéuticas y los Gobiernos del Norte el futuro de los pueblos del Sur.
El legado de los acuerdos de la OMC y del libre mercado que se quiere imponer desde esta organización no puede ser más que pobreza, injusticia, desigualdades, destrucción del medioambiente y endeudamiento en cualquier parte del mundo. Por esto hace falta movilizarse e impedir, desde la ciudadanía, que los poderosos sigan construyendo un mundo a su medida.
Porque otro mundo es posible y totalmente necesario, es necesario que entre el 9 y el 14 de septiembre, simultáneamente a la reunión de la OMC, nos añadamos a las movilizaciones que tendrán sitio en cualquier parte del mundo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de septiembre de 2003