CELEBRACIÓN DEL ONZE DE SETEMBRE
La Diada de Catalunya tuvo ayer un marcado aire de despedida y de cambio de ciclo político. El clima preelectoral latente desde hace meses se oficializó anteayer con la convocatoria a las urnas para el 16 de noviembre, y la recepción oficial en el Parlament se convirtió en el adiós de Jordi Pujol.
El actual formato de la Diada, basada en la cascada de ofrendas partidistas ante el monumento a Casanova, la recepción parlamentaria y las marchas nacionalistas, está agotada, en opinión del líder del Partit dels Socialistes (PSC), Pasqual Maragall.
Lo que en la jerga de la Administración educativa se conoce como matrícula viva ha alcanzado este verano unas dimensiones hasta ahora desconocidas. El Departamento de Enseñanza de la Generalitat se resiste a proporcionar datos concretos y asegura que lo tiene todo "controlado".
Viladecans apuesta por la cultura como motor de convivencia ciudadana