España mantiene con la UE unas relaciones favorables, no sólo en términos de crecimiento, sino también de déficit público. Según datos de Hacienda, el pasado año España recibió de la UE 8.347 millones de euros más de lo que aportó (6.603 millones) al presupuesto comunitario (el 1,2% del PIB). Esta inyección ha permitido que España se acerque al déficit cero (466 millones de euros de saldo negativo en 2002, el 0,1% del PIB) en 2002, frente a las dificultades de países como Alemania o Francia.
Una diferencia clave en el caso de Alemania es que este país es contribuyente neto al presupuesto comunitario (aporta más de lo que recibe), mientras que España es receptor neto (recibe más de lo que aporta). Es una situación que se repite cada año, aunque no será eterna, ya que en 2006 se acaba el actual marco financiero europeo para dar cabida a los nuevos países. En 2000, el saldo para España fue positivo en 4.299 millones (el 0,7% del PIB), y en 2001, alcanzó 5.509 millones (el 0,8% del PIB).
Las entradas se producen por los fondos europeos (Feder, Feoga, Fondo Social Europeo), y las salidas se corresponden con las aportaciones en relación al PIB de cada país y la recaudación por IVA, fundamentalmente. Estos flujos se reflejan en la balanza por cuenta corriente, en la que también compensan el déficit comercial.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 2003