La mesa por el dialogo creada después del accidente de la planta de Repsol en Puertollano, en el que a mediados de agosto murieron ocho personas, llego ayer a un acuerdo para mejorar las medidas de seguridad de los trabajadores aunque la empresa no reconoce en ningún momento que la planta sea insegura.
De momento Repsol-YPF se compromete a la compra de 30 nuevos detectores de toxicidad y a exigir en los pliegos de condiciones que las empresas contratistas suministren todo el equipamiento necesario a sus trabajadores. En materia contra incendios, aunque según la compañía "está adecuadamente dotada de personal capacitado para casos de emergencia", comprará de manera "inmediata" siete nuevos cañones de agua con la suficiente capacidad para hacer frente a cualquier siniestro, y adelantará la compra de nuevos vehículos pesados contra incendios de ultima generación, dos de ellos antes de que termine el año.
Después de casi ocho horas de reunión, el portavoz del complejo industrial de Puertollano, Salvador Saura, dijo que "lo único que se va a hacer es estudiar algunas inversiones que ya estaban planteadas y adelantar las que hemos considerado oportunas para permitir a todas las partes alcanzar los objetivos de seguridad que se han planteado".
Desde la coordinadora de trabajadores subcontratados -que desde el accidente ha mantenido un pulso con los sindicatos CC OO y UGT, con los que después de la reunión han acercado posturas- su portavoz, Félix Serrano, se mostraba satisfecho con el acuerdo: "Se ha respondido a todas nuestras demandas y ahora nuestro papel será vigilar que se cumplan".
Los representantes de CC OO y UGT destacaron como uno de los principales avances en materia de seguridad la constitución de un comité de seguridad y salud intercontratas, el primero de estas características en España, integrado por delegados de prevención de las empresas contratistas y representantes de estas compañías.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 2003