Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Podrán matarme, pero no me marcharé"

"Nadie me cazará. Ésta es una tierra santa y nadie me podrá echar. Podrán matarme con sus bombas, pero no me marcharé", aseguró Yasir Arafat con voz tremula, ante una muchedumbre de millares de palestinos concentrados ayer noche en los alrededores de las ruinas de su cuartel general de la Mokata, poco después de conocerse la resolución del comité de seguridad israelí anunciando la decisión de expulsar al presidente.

Los manifestantes, muchos de los cuales llevaban banderas palestinas y retratos del presidente, lanzaron gritos a favor de Arafat -"Sacrificaremos nuestros cuerpos, nuestra sangre y nuestras almas por ti"-, para condenar a continuación a Sharon -"Vete al infierno"-, mientras algunos grupos más radicales incendiaban ruedas de vehículos y disparaban con sus armas al cielo. "Las montañas nunca pueden ser movidas por el viento", continuó Arafat, rodeado de sus guardaespaldas, vestido con uniforme militar y su keffia. El presidente hizo una alabanza de la resistencia del pueblo palestino y aseguró que éstos también "continuarán en su tierra para defenderla". "Vosotros sois los únicos capaces de responder a las amenazas israelíes".

Los manifestantes recorrieron las calles centrales de Ramala hasta bien entrada la noche, desoyendo las órdenes de toque de queda y a pesar que en algunos barrios cercanos los israelíes habían concentrado a lo largo de la jornada un fuerte dispositivo militar. "El presidente Arafat es una línea roja y todo el territorio se volverá rojo si él es dañado", aseguraba una enorme pancarta que abría una imponente manifestación en Ramala, en la que participaron más de 7.000 personas, según testigos presenciales. Concentraciones similares se efectuaron durante la noche de ayer en diversas ciudades palestinas de Cisjordania y Gaza. Las manifestaciones de Gaza habían sido convocadas por las 13 organizaciones islamistas y nacionalistas que impulsan desde hace tres años la Intifada, entre las que se encontraban Yihad Islámica y Hamás.

Por su parte, un jefe local de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, vinculada al partido gubernamental Al Fatah, que preside el propio Arafat, anunció solemnemente ayer que "no quedará en Israel una persona con vida, por que si Israel cumple su decisión ello significará que los palestinos no tendrán un horizonte político, pero tampoco lo tendrá el Estado de Israel".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 2003