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OPINIÓN DEL LECTOR

Estado del arbitraje

El arbitraje del fútbol español pasa por uno de sus más lamentables momentos. Fiel reflejo lo tenemos con lo ocurrido a Joaquín en el encuentro que el Betis jugó en el Ruiz de Lopera frente al Español. Al delantero bético internacional lo molieron literalmente a patadas, y, no obstante, fue el único que vio la tarjeta roja.

Sin embargo, sus "verdugos" pueden jugar los siguientes partidos. Cuando por fin un defensa vio la tarjeta amarilla, tras agredir consecutivamente a Joaquín hasta en el suelo, va el árbitro de turno, el gallego González Vázquez. y, en el mismo lance, le enseña a Joaquín también la tarjeta amarilla porque dice que ha tenido "desconsideración con el contrario", el que acababa de machacarle y dejarle señalado los tacos en su cuerpo. Por lo visto, Joaquín, en lugar de reprocharle al defensa del Español su actitud violenta, debió de agradecerle su "interés desmedido" por frenarle.

Joaquín, al final, por reclamarle al árbitro la falta inexistente que le costó al Betis el segundo gol, vio la segunda amarilla y no juega el siguiente encuentro, mientras los defensas del Español juegan todos. Ése es un ejemplo claro del prototipo del arbitraje en España, al menos el que le aplican a los clubes no poderosos y, especialmente, al Betis, que parece perseguido por los trencillas, como si hubieran recibido una consigna desde que ganara, en los despachos, los tres puntos del partido Valladolid-Betis de hace tres temporadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de septiembre de 2003