Estudio de S. A. Nechaev. Trud, 1935.
Éste es uno de esos estudios de corte combinativo, en el que la solución se encuentra a través de un cálculo matemático de variantes. Las blancas tienen una pieza de menos, pero el peón pasado de g6 compensa ampliamente esa desventaja; de hecho, cuesta esa misma pieza: 1 g7, Ad8 / 2 g8=D, Af6 j. y hay que jugar 3 Dg7, pues si 3 Rh7, A - e4 j., las negras ganarían. Claro que 1 g7, Ad8 son jugadas forzadas de uno y otro lado; pero ahora comienzan las sorpresas: 2 g4 j.! Las negras no pueden jugar 2... R - g4 porque después de 3 g8=D, Af6 j. / 4 Rh7, A - e4 j. / 5 Rh6 las blancas ganarían. Hay que optar por 2... Rh6, ya que 2... Rg6 permitiría a las blancas coronar con jaque. Y siguen las sorpresas con 3 c6!, que provoca en el solucionista la idea de que el blanco ha ingresado en un frenesí de prodigalidad propio de un insano. Si 3... Ac8 -3... Aa8 / 4 c7 gana de inmediato- o 3... Aa6 / 4 Ae7!, A - e7 / 5 g8=C j.! y 6 C - e7 j. con final ganador. Pero luego de 3... A - c6 la fiebre idealista de las blancas no se detiene: 4 Ae7!, y ahora sí, la clave resplandece surgiendo de todo el magma como un rayo de sol de entre las nubes de una tormenta: 4... A - e7 y ahora las blancas coronan y ponen en juego una pieza omnívora: 5 g8=C j.!, Rg6 / 6 C - e7 j., Rf6 (a cualquier casilla da igual) / 7 C - c6 y la pieza de ventaja se impone. Ahora, a resultados vistos, las jugadas de las blancas adquieren todo su sentido; 2 g4 j. impulsa al rey hasta h6, para que quede a tiro de jaque cuando se corone el caballo; 3 c6 fuerza al alfil a situarse en c6, al alcance del segundo salto de esa pieza, y 4 Ae7 permite que 5 g8=C j. sea un doble que inicia la secuencia fagocitaria. Un hermoso trabajo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003