Siete muertes, con ribetes de evidente crueldad, tuvieron lugar la noche del jueves en la localidad de Limoeiro do Norte, en en el estado de Ceará, en el noroeste de Brasil. Las víctimas no tenían relación entre sí y fueron asesinadas en tres lugares diferentes de la ciudad. Los autores del crimen, que no han sido identificados, cortaron las orejas a algunas de las víctimas y se las colocaron en la boca.
Según el Secretario de Seguridad de Ceará, Wilson Nascimento, las muertes fueron practicadas por "pura perversidad" como represalia a la operación policial realizada desde el asesinato de un locutor de radio, Nicanor Linhares, en junio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003