El agua debe ser un "punto de encuentro y no de separación", defendió ayer el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, al inaugurar el Museo del Agua de Bejís (Castellón). El jefe del Consell subrayó que con el agua se reclama aquello que cree que es justo "porque sabemos justamente utilizarla de manera equilibrada y con sentido".
Camps defendió que los ciudadanos quieren que el agua "sea un punto de encuentro, no un punto de separación y que sea un elemento fundamental para, con tranquilidad, seguir mirando el futuro". Camps inauguró el museo, con motivo del Año Internacional del Agua Dulce, en compañía de la alcaldesa de Bejís, Herminia Palomar, del consejero de Justicia y Administraciones Públicas, Víctor Campos, del titular de Infraestructuras y Transporte, José Ramón García Antón, y del presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra.
El presidente de la Generalitat manifestó que este museo "es una forma de explicarle al mundo cuál ha sido el pasado y el presente de este municipio". El máximo responsable del Gobierno valenciano visitó, asimismo, la planta embotelladora, donde, según dijo, "se pretende, con el agua, seguir dando prosperidad al pueblo de Bejís". "Este agua es también una forma de dar prosperidad a la Comunidad Valenciana", continuó Camps, "una forma de entender que el esfuerzo entre todos hace que una riqueza, que nos viene de la naturaleza, se puede convertir en un elemento fundamental para nuestro desarrollo".
El jefe del Consell subrayó que con el agua se reclama aquello que cree que es justo "porque sabemos justamente utilizarla de manera equilibrada y con sentido". Camps indicó que el agua de Bejís "es el agua de la solidaridad, el agua de la cultura, el símbolo de este municipio y de la Comunidad Valenciana, un símbolo que en algunas zonas se tiene en abundancia y en otras en carestía".
El Museo del Agua de Bejís es una idea que surge a finales de 2002 de un grupo de vecinos del municipio. Con la participación de entidades públicas como la Diputación y de empresas privadas como Bancaja, se ha convertido en un proyecto turístico emblemático para esta primera localidad bañada por el río Palancia que cuenta con una planta embotelladora.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de septiembre de 2003