Debido al comienzo de curso vengo soportando en los medios de comunicación, durante varios días, la machacona y demagógica cantinela del señor Chaves, que nos repite insistentemente lo del "ordenador por cada dos alumnos de aquí a dos años" y las maravillas de esos modernísimos centros TIC que ha creado y que, por lo visto, nos ponen en la vanguardia de la educación.
Como parte implicada en esa supuesta revolución tecnológica (soy profesora), permítaseme opinar aquí y rechazar el generoso ofrecimiento que nos brindan nuestros superiores: no quiero un ordenador para cada dos alumnos, señor Chaves, ni yo ni muchos compañeros que como yo llevan años padeciendo la total indiferencia de una Administración que permite que, frente a esos centros TIC de primera fila, sigan existiendo centros como el mío, centros no de segunda sino de última fila; no quiero ordenadores,quiero instalaciones dignas donde enseñar a mis alumnos; quiero un sitio donde colocar mis libros y reunirme con mis compañeros; quiero una sala de profesores decente donde todos podamos movernos en un área que supere el medio metro cuadrado; quiero unas pistas en condiciones donde los alumnos puedan dar las clases de Educación Física; quiero más profesores de apoyo en los centros para que los alumnos con graves dificultades puedan salir del estado de semimarginalidad al que quedan condenados; quiero que la delegación premie como se merece la labor desinteresada de un nutrido grupo de profesores que ha invertido mucho tiempo e ilusión en un proyecto de "agrupamientos flexibles" que persigue solventar los problemas de convivencia que tenemos en las aulas y que cada día hacen más difícil la tarea de enseñar y aprender, y que ahora tienen que tragarse la no aceptación del proyecto e intentar comenzar el curso con energía y ánimo, aunque no será por el que nos transmiten sus humillantes declaraciones, señor Chaves.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003