Ni Atlético ni Barça cumplieron con su cita anual. Por primera vez en su historia, con el equipo rojiblanco como local, ambos cerraron un partido sin goles. El encuentro resultó tan volcánico como la mayoría de sus duelos y dejó varios capítulos a discutir durante la semana: el gol anulado al Atlético, las dos expulsiones al Barça (Cocu y Motta), los moratones que recibió Ronaldinho... Mucha chicha y poco fútbol. Al Atlético no le alcanza el traje de Manzano y el Barça vive sometido a los cambios de ecuación de Rijkaard. Cierto que los azulgrana salieron fortalecidos, con una resistencia heroica con nueve jugadores, pero al equipo catalán le faltaron recursos y mayor apetito. El Atlético, más racial que en semanas precedentes, sigue sin gol -lleva uno, y de falta, en cinco jornadas- y varios de sus jugadores parecen empequeñecidos. Ni siquiera Ibagaza logró aupar a la tropa. Por ahora, el camino del Atlético de Manzano es errático, por más que ayer éste optara por un dibujo más adecuado.
Tampoco el Madrid se perfiló de la mejor forma posible para resistir el primer gran asalto de la temporada. Al primer órdago serio se desplomó en Valencia, una plaza que exige siempre un plus a cualquier equipo. Y el Madrid no lo tuvo. El conjunto de Benítez, casi siempre con una alta de dosis de adrenalina y orden, mucho orden, no le dejó abanicarse como le gusta. La defensa de Queiroz fue más exigida que nunca esta temporada y el Madrid no aguantó el pulso. Tampoco hubo noticias de sus estrellas, evaporadas ante el guión planteado por el Valencia. Por otra parte, el mismo que les espera a los madridistas en muchas otras excursiones fuera de Chamartín. Y el mismo que precisa el Valencia durante todo el curso si quiere repetir la gala de hace dos años. Con Ayala de nuevo contratado y Aimar más enchufado que nunca, el club de Mestalla puede alcanzar de una vez por todas el sosiego necesario para enfilar el camino adecuado. Más que nunca, el Valencia, con el bloque bien grapado desde hace años, puede sacar tajada del peaje que inevitablemente tendrán que pagar los aventureros de la Liga de Campeones. Porque no sólo patinó el Madrid, también lo hicieron el Deportivo y la Real Sociedad. El primero con una caraja monumental durante los primeros veinte minutos. Y ante Osasuna, que ha salido disparado, eso se paga. Como pagó la Real su fútbol timorato en San Mamés, donde Tiko reventó la Catedral a poco del final.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003