Cuando todo parecía perdido, cuando el sueño olímpico parecía desvanecerse de modo irremediable, España renació de sus cenizas y, en una remontada épica, otra más, doblegó a Polonia para colgarse el bronce europeo y, de paso, sellar su pasaporte para Atenas 2004. Así, en nueve minutos de esfuerzo memorable y un último de gloria, la selección española inauguraba su página olímpica al clasificarse por vez primera en su historia para unos Juegos. Su anterior presencia en Barcelona 92 no respondió a méritos deportivos, sino a ser el país organizador.
A punto estuvieron las discípulas de Vicente Rodríguez de prolongar ayer el blanco del expediente olímpico. Lastradas por el esfuerzo realizado ante Serbia, primero, y frente a Rusia, en la víspera, y superadas por la efectividad ofensiva de las polacas, las españolas ofrecieron signos negativos durante 30 minutos. Sin tiro, con una defensa que hacía agua por todas partes, España acumulaba desventajas preocupantes -llegó a perder por 20 puntos (14-34)- y una imagen que no invitaba a pensar en una nueva remontada.
POLONIA 81 - ESPAÑA 87
Polonia: Wlazlak (12), Cuprys (12), Bibrzyska (19), Trzesniewsk (6), Dydek (11) -cinco inicial-; Koryzna (2), Piestrzynska (10), Wielebnowska (3), Krupska (4) y Szymanska (2).
España: Palau (18), Fernández (19), Valdemoro (15), Pons (1), Cebrián (2) -cinco inicial-, Camps (-), Sánchez (15), García (-), Ferragut (3), Pascua (-), Martínez (14).
Parciales: 29-14, 20-21, 22-21 y 10-31.
Árbitros: De Koster y Giansanti.
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Y, sin embargo, sucedió. Casi de forma inexplicable. En el último cuarto. Con Valdemoro en el banquillo. Cuando Fernández y Martínez tomaron el mando anotador del combinado español y la efectividad polaca empezó a temblar. Sólo entonces, los centímetros (218) de la gigantesca Dydek no fueron la muralla antes infranqueable. Sólo entonces las españolas se creyeron capaces de superar una desventaja que colocaba a Polonia en el tercer lugar del podio europeo y la facturaba hacia Atenas. Y lo lograron. A un minuto del final. Cuando Marta Fernández, espléndida en los dos últimos cuartos, firmó el 83-81, la primera ventaja de las españolas durante todo el partido. Fue el derrumbe definitivo de Polonia y la catapulta de España, que acabó firmando un parcial de 31-10 en el último cuarto para arrebatar a las polacas la medalla de bronce y el pasaporte para los Juegos de Atenas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003