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El sindicato minero de UGT reabre las tensiones con el PSOE asturiano

El partido se distancia del SOMA y respalda al Gobierno autonómico socialista

El PSOE asturiano vive un nuevo periodo de tensiones por las malas relaciones entre el sindicato minero SOMA-FIA-UGT, que controla las agrupaciones socialistas de las cuencas hulleras, y el presidente de la región, el socialista Vicente Álvarez Areces. La dirección de la Federación Socialista Asturiana, que era afín al SOMA, ha cerrado filas en los últimos tres años con el presidente del Principado y se ha distanciado del sindicato.

El SOMA, que mantiene una excelente relación con el PP, acaba de desencadenar su primer ataque contra el nuevo Gobierno asturiano, pero también, y por vez primera, contra relevantes dirigentes la cúpula de la FSA. Varias agrupaciones mineras dicen que "no hay crisis, sino lógicas discrepancias". Pero el malestar es recíproco.

En el seno del socialismo asturiano han saltado todas las alarmas. En plena negociación de las nuevas obras que deberán ser financiadas con los llamados "fondos mineros" -inversiones públicas del Estado compensatorias al cierre de pozos y reducción del empleo hullero-, el SOMA y las agrupaciones socialistas que le son afines arremetieron contra el Ejecutivo del Principado, al que tacharon de "irresponsable". La virulenta reacción sindical se produjo después de que el SOMA pidiera al Gobierno central, del PP, que supervisara y vigilara el cumplimiento de las inversiones comprometidas, que le corresponde ejecutar al Gobierno asturiano. La portavoz del Ejecutivo autonómico y consejera de Cultura, la socialista Ana Rosa Migoya, contestó que el Principado no necesita ser vigilado por el Gobierno central.

Esta réplica fue juzgada como un agravio por parte del SOMA y sus grupos afines, que pusieron en duda la contribución de Migoya a la lucha por la democracia durante el franquismo. Pero Ana Rosa Migoya tenía 11 años cuando murió Franco. Y tanto ella como el resto de la dirección del partido siempre cerraron filas en apoyo del líder del SOMA, José Ángel Fernández Villa, cada vez que fue cuestionado su pasado político.

Horas después, el SOMA acusó al secretario de Política Municipal de la FSA, Fernando Lastra, de urdir una estrategia de acoso al sindicato.

Tanto Migoya como Lastra han sido en los últimos tres años colaboradores de máxima confianza del secretario general de la FSA, el ex consejero de Industria Javier Fernández, por lo que los ataques a ambos han sido interpretados como "disparos" de advertencia al líder socialista.

Javier Fernández llegó a la secretaría general en noviembre de 2000 con el apoyo del SOMA y de las agrupaciones afines. Su elección se produjo en plena fractura entre la FSA y el Gobierno socialista, al extremo que éste acababa de ser derrotado en la Cámara por su propio grupo con el apoyo de los grupos de la oposición. Pero desde entonces Javier Fernández, lejos de ahondar en el enfrentamiento, lo ha restañado con un talante conciliador y ecuánime.

El pulso del SOMA con la actual cúpula regional del PSOE es la primera escaramuza en la toma de posiciones previa a la celebración, dentro de un año, del congreso de la FSA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003