El pasado lunes acudí a la reunión de padres de alumnos de tres años convocada por el colegio publico Padre Poveda, en Alfonso XIII (Chamartín). Entre otras informaciones que nos facilitaron, nos pidieron el teléfono de trabajo de los padres, con el fin de que si alguno de los niños se hacia pipí nos llamarían para que viniéramos al colegio a cambiarles, ya que los profesores no podían hacerlo.
Me pregunto si tan mal está la educación en este país, que ya desde pequeños faltan profesores de apoyo para ayudar a estos menesteres. ¿Cómo quiere este Gobierno o cualquier otro fomentar la natalidad si tengo que pedir permiso en el trabajo para ir a cambiar a mi hijo? ¿Qué dirá mi jefe? ¿Quién me devolverá la parte salarial que con todo derecho mi jefe me descontará a finales de mes por estas ausencias? Sin comentarios.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de septiembre de 2003