Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
OPINIÓN DEL LECTOR

El absurdo de la clase de religión

Comenzamos el nuevo curso con algunas novedades, una de ellas, por extemporánea e insólita, es la inclusión de la religión como asignatura evaluable. Pensaba yo (¡ingenuo de mí!) que la religión entraba en el ámbito de las creencias y las conciencias personales, no de las materias del conocimiento terrenal. No se entiende que a principios del siglo XXI en un país aconfesional se siga incluyendo la enseñanza religiosa como materia obligatoria en la escuela. Ni siquiera se entiende que siga existiendo una asignatura de religión, sea o no de obligada elección.

Deberían ser los propios creyentes los que se opusieran a tan burda intromisión de la iglesia católica en una enseñanza que tendría que ser laica y basada en los conocimientos científicos. ¿Cómo evaluar las creencias religiosas? Para los creyentes, sólo la propia conciencia, y el postrero Juicio Final, deberían servir para analizar la congruencia de creencias y vivencias. ¿Cómo puede la promoción de curso depender de una nota en religión? ¿Qué significará suspender religión? ¿Contará esta nota en el Juicio Final? ¿La tendrá en cuenta San Pedro? El absurdo y el esperpento aumenta si se tiene en cuenta que los profesores de religión son los únicos pagados con dinero público que no tienen que pasar prueba de idoneidad alguna. El despido de profesores con el argumento de que "deben fidelidad a la fe y una coherencia con la doctrina de la Iglesia", es inadmisible en un estado democrático, constitucional y no confesional.

Si el hecho religioso se analiza en su contexto histórico, debe estudiarse en la asignatura de historia, impartida por historiadores; si en su influencia sobre la cultura y el pensamiento, debe incluirse en las asignaturas de filosofía, sociología y antropología, impartidas por profesionales especializados; si se entiende como una experiencia interior, una creencia trascendente, deben ser en el seno de las familias creyentes y de las comunidades religiosas donde se desarrollen los preceptos y comportamientos que conllevan la fe.

Imponer el estudio de la religión como obligatoria y evaluable supone un retroceso de siglos en el sistema de enseñanza. Teniendo en cuenta que el Partido Popular pretende que la Constitución europea incluya al cristianismo como elemento de cohesión, se puede esperar cualquier cosa de estas actitudes fundamentalistas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003