Josep Piqué, candidato del PP a la presidencia del Gobierno catalán, confesó ayer que su partido no ha sido capaz durante 20 años de formular un proyecto para Cataluña. "Lo ha tenido para el País Vasco y para toda España, pero no para Cataluña", dijo. Y añadió que cambiar cada año y en cada elección de candidato no ha sido una ayuda para consolidar al Partido Popular como fuerza política en Cataluña.
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Rondaba la medianoche y era la hora de las confesiones, al menos eso dijo Piqué a un grupo de ingenieros industriales con los que estuvo cenando. Y se lanzó, como buen ex comunista, a la autocrítica. Su partido, dijo, lo ha hecho fatal hasta ahora en Cataluña y hay que empezar por reconocerlo para cambiar las cosas. En adelante, será diferente. La cena formaba parte de una ronda organizada por el Colegio de Ingenieros Industriales con los candidatos a la presidencia de la Generalitat. La semana pasada el invitado fue Joan Saura, que defendió la conveniencia de reformar el Estatut y lo inadecuados que, en su opinión, son el PSC y CiU para llevar a cabo la reforma. Anteanoche, muy de noche, porque el ex ministro llegó con un retraso más que notable, fue Josep Piqué quien departió con ellos.
Según el candidato popular, el PP tiene que dejar de ser visto como "forastero", para emplear la expresión que utilizó uno de quienes le interpelaron. Pero lo que no está dispuesto a hacer el PP, con Piqué a la cabeza, es pedir la reforma del Estatut porque, aseguró, se trata de un asunto que no interesa nada al conjunto de la población catalana. Lo que de verdad interesa a los catalanes, afirmó, basándose en estudios estadísticos, es el paro y la vivienda, el bienestar y las infraestructuras. Aquí Piqué se permitió exhibir una gran cantidad de cifras, no siempre compatibles. Hasta que uno de los presentes le cortó a media frase para decirle que estaba ejerciendo de sofista y de una manera "burda".
Piqué aseguró que las expectativas de su partido son mejores de lo que parece y defendió que Cataluña se retrasa respecto al conjunto de España porque los otros no se han parado. Y añadió que el déficit fiscal que denuncian los nacionalistas catalanistas se debe, simplemente, a que los catalanes pagan más "no por ser catalanes, sino por ser más ricos". Como ejemplo de los frenazos al desarrollo en Cataluña puso el retraso en la tercera pista del aeropuerto "para salvar cuatro patos" y defendió la conveniencia de ampliarlo ganando terreno al mar.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003