Michael Douglas es un hombre de familia. Que se sepa. Después de los thrillers sexuales que marcaron su carrera en los noventa y despertaron todo tipo de rumores sobre sus adicciones, el actor estadounidense quiere hacer películas que sus hijos pequeños, nacidos de su matrimonio con Catherine Zeta-Jones, puedan ver. A un año de cumplir los 60 años, Douglas reconoce que no siempre es fácil encontrar un hueco en un mercado dominado por los gustos adolescentes. Y, además, ya no le apetece tanto. Prefiere jugar al golf y ser embajador especial de Naciones Unidas. Su comedia Hasta que la muerte los separe se estrena hoy en España. Michael Douglas ya no interpreta a empresarios despiadados o maridos infieles. Sus últimos dos estrenos, que han tenido una acogida muy mitigada de crítica y de taquilla, son mucho más caseros: It runs in the family, que rodó con su padre, el mítico Kirk Douglas, muy disminuido por el ataque que sufrió hace unos años, y Hasta que la muerte los separe, el remake de una comedia de 1979. El actor reconoce que sus nuevas circunstancias personales han influido mucho en su carrera. "Mis ambiciones han cambiado. Mi prioridad es la familia. Lo que nunca hubiera podido decir antes. Tengo dos niños pequeños y una mujer que está en un momento estelar y debo ser más flexible para acomodarme a su éxito". Catherine Zeta-Jones estrena hoy en EE UU la última película de los hermanos Cohen, Crueldad intolerable, que protagoniza junto con George Clooney. Douglas espera poder rodar con ella Monkey face, una película dirigida por el británico Stephen Frears.
En el caso de Hasta que la muerte los separe, Douglas también quería probar a hacer comedia, un género que tocó de pasada en La joya del Nilo y Tras el corazón verde. "Era algo a lo que no me había atrevido hasta ahora. Al principio era un poco incómodo tomar el ritmo, pero luego resultó muy agradable porque por una vez no tenía que matar ni a mi mujer ni a mi amante. Además es una película que mis hijos pequeños pueden ver y no tengo muchas. La mayoría no son para menores de 18 años".
La industria
Douglas, que en 1975 produjo Alguien voló sobre el nido del cuco, reconoce que la industria del cine ha cambiado mucho, sobre todo para los actores de su generación. "La calidad del material es muy mala y el negocio está cada vez más destinado hacia el público joven. Uno se va haciendo viejo y tiene que protegerse, así que ahora interpreto el 70% de las películas que produzco".
Y también prefiere dedicarse a recorrer el mundo como embajador especial de la ONU (su último viaje le ha llevado a Sierra Leona) y, si los paparazzi se lo permiten, jugar al golf en Mallorca.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003