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PANTALLA INTERNACIONAL

La película bosnia 'Gori Vatra', premiada en Marraquech

Un policía bosnio con explosivos en la cintura, mujeres bereberes condenadas a la prostitución, un escolar expulsado de la mezquita por tocar el violín... Estos y otros paradigmas contemporáneos formaron el telón de fondo del Festival Internacional de Cine de Marraquech, cuya clausura se celebró anoche en el palacio Al Badii. Gori Vatra, del bosnio Pjer Zalica, fue la estrella de la velada al hacerse con los premios a la mejor película e interpretación masculina.

Enis Beslagic recibió de manos de Najwa Nimri la Estrella de Oro por su interpretación del policía jubilado que quiere volarse las entrañas aprovechando la visita de Bill Clinton a su pueblo dividido por la guerra. Este filme de Zalica, quien festejó en Marraquech el rosario de galardones recibidos por su último trabajo, constituye una mirada durísima a la posguerra aderezada por buenas dosis de humor. La marroquí Najat Benssallem se hizo con el premio a la interpretación femenina por Raja y la realizadora Narjiss Nejjar cosechó una estatuilla por su guión de Les yeux secs, en el que cuenta la historia de un pueblo berebere condenado a la prostitución.

Pese a su breve andadura, el certamen avanza con soltura en pro de su ambicioso objetivo de convertirse en cita obligatoria de cineastas internacionales, escaparate de las nuevas producciones marroquíes y promotor del cine entre la población. Celebridades locales y foráneas no faltaron en su tercera edición. Entre ellos, la actriz Amina Rachid compartió con su público el tributo recibido a su carrera profesional, el realizador estadounidense Spike Jonze presentó una selección de sus vídeos musicales y la superestrella de India Amitabh Bachchan se vio rodeado por grandes masas de jóvenes.

Plató cinematográfico

"En este certamen se disfruta realmente del cine. El ambiente es relajado y la plaza de Xemáa el Fná, con toda su extravagancia y locura popular, es un genuino plató cinematográfico", comentó entusiasmado Peter Dinklage, protagonista de The station agent, la película de Tom McCarthy que recibió el premio especial del jurado. Entre el barullo de encantadores de serpientes y puestos de comida de este enclave vital se erigía una pantalla gigante donde se han proyectado clásicos del cine como Rocco et ses freres, de Visconti, y Le terroriste y le kebab, de Cherif Arafa. Sus respectivos protagonistas, Alain Delon y Yuosra, recibieron sendos homenajes a lo largo del evento.

En otro escenario al aire libre, entre las ruinas del palacio Al Badii, Oliver Stone introdujo su documental sobre Fidel Castro, Comandante, que sigue vetado en EE UU. "Pasé el momento más bajo de mi vida al ser censurado en mi país. Es deprimente", confesó. Para pasar la censura, Stone rodó un segundo trabajo en Cuba, Looking for Fidel, con declaraciones sobre las detenciones de intelectuales y ejecuciones del pasado abril, que estrenará a principios de 2004.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003