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Crítica:CRÍTICAS

Las historias de la abuela

Aviso para navegantes despistados: ésta es una película porno con todas las letras. Golfos y picardías (de antaño) está plagada de desnudos, coitos, masturbaciones, felaciones y cunnilingus de todos los tamaños y colores, en todas las posturas imaginables, filmadas en planos generales y en primeros planos, con todos los detalles. Eso sí, a nadie se le escapa un solo gemido. El filme es mudo y está formado por una serie de cortometrajes rodados y exhibidos en la clandestinidad allá por los primeros años del siglo XX.

Las piezas se encontraban entre los fondos del Ministerio de Cultura de Francia y habían sido donados por una viejecita burguesa que dicen que las encontró en un trastero de su casa al morir su marido.

GOLFOS Y PICARDÍAS (DE ANTAÑO)

Dirección: Michel Reilhac. Género: porno. Francia, 2002. Duración: 67 minutos.

Ha sido el director de la cadena de televisión Arte, Michel Reilhac, el encargado de seleccionar las mejores historias, montarlas y acompañarlas de música. Los 10 cortos siguen una fórmula parecida en los argumentos (la originalidad nunca fue el punto fuerte del porno): mujer con ganas de divertimiento entra en contacto visual y carnal con hembra de la misma especie para, a mitad de camino, ser sorprendidas por varón de la misma especie, que decide formar parte del juego y crear un triángulo.

Sólo la entrada en acción (literal) de algún miembro de otra especie, caso de un lindo perrito, saca de la linealidad a las tramas, protagonizadas en gran medida por curas y monjas.

Golfos y picardías (de antaño), curiosidad histórica imposible de juzgar como película, ha encontrado acomodo en los cines comerciales españoles para deleite de los curiosos. Quizá no sea el lugar más adecuado para disfrutar de una experiencia semejante, codo con codo con vaya usted a saber quién. Eso sí, cuando Golfos y picardías (de antaño) se comercialice en formato DVD, se van a forrar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003