El ex triple campeón mundial de los pesos pesados Mohamed Alí, Cassius Clay antes de convertirse al islamismo, volvió a pisar un ring ayer en la Feria de Francfort. A los 61 años, en silencio, con gesto inexpresivo, arrastrando los pies, marcado por el Parkinson que padece desde hace tiempo, Alí acudió a la presentación de GOAT. Un homenaje a Mohamed Alí, libro hagiográfico dedicado a "el más grande de todos los tiempos".
Sobre un ring instalado en medio de un pabellón de la feria, Alí simuló con dificultad unos movimientos y fintas de boxeo que evocaron su figura de antaño y desencadenaron gritos de "¡Alí, Alí!" y "¡Eres el más grande!".
No es un libro cualquiera. Para "el más grande", el libro más grande. Todo parece indicar que la editorial Taschen, especializada en obras de arte, ha batido todas las marcas. El libro pesa 34 kilos y por la módica suma de 3.000 euros se venderán los 9.000 ejemplares de su versión barata. Ayer ya se vendieron 5.000, según la editorial. Los restantes 1.000 ejemplares de la edición cara, acompañados de una escultura del artista estadounidense del pop art Jeff Koons, cuestan 7.500 euros. Los 10.000 ejemplares llevarán un autógrafo de Alí, que necesitó un año para la tarea. Los costes de la producción de la obra, que ha durado cinco años, se elevan a 10 millones de euros, según Taschen.
La presentación del libro fue una celebración ritual. De la pantalla colgaban dos breves textos. Uno eran la iniciales en inglés GOAT, "el más grande de todos los tiempos". El otro recogía una cita de Alí en sus días de gloria: "Bailaré como una mariposa y picaré como una avispa". De aquello no queda ni rastro.
Parecía que Alí no llegaría a Francfort. La conferencia de prensa presentó a una larga lista de amigos del púgil o personas vinculadas con la edición del mamotreto. "Un monumento erigido a la vida de Mohamed Alí", según el anciano periodista Hank Kaplan, considerado el mayor archivo viviente de la historia del boxeo. Cada uno realizó su aportación a mayor gloria del campeón. A sus 81 años, su entrenador Angelo Dundee evocó: "Fue muy divertido trabajar con él". No faltó la referencia al Alí que se negó a combatir en Vietnam, lo que le valió la descalificación como campeón mundial, título que recuperó tras sus años de sanción.
Al final apareció Alí, acompañado de su esposa, Lonnie, que fue quien tomó la palabra, mientras el campeón, que ahora luce un insólito mostacho, se mantenía a su lado en silencio.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003