No cabía un alfiler. El Centro de Congresos del hotel Guadalete de Jerez estaba ayer lleno hasta la bandera para escuchar a Fernando Savater (San Sebastián, 1947). El filósofo y escritor dio una conferencia ante unas 200 personas sobre política y literatura dentro del V Congreso de la Fundación Caballero Bonald, que patrocinan el Ministerio de Cultura, la Junta andaluza, la Diputación de Cádiz y el Ayuntamiento de Jerez. Savater señaló que el "escritor político más sublime de la historia" es Shakespeare. "Escribió obras políticas, pero no sabemos cuáles eran sus ideas políticas", dijo Savater.
El V Congreso de la Fundación Caballero Bonald está dedicado a Literatura y sociedad. Un debate en los inicios del siglo XXI. El congreso, que se inició el miércoles, concluye hoy. Los escritores Gustavo Martín Garzo, Almudena Grandes y Carmen Alborch debatieron el primer día sobre El papel del escritor en la sociedad del siglo XXI. Los tres coincidieron en que el escritor ya no desempeña un papel de guía de la sociedad, pero mostraron su confianza en el futuro de la literatura.
Savater hizo ayer un recorrido por los vínculos entre política y literatura. "No hay posibilidad de excluirse de la política como no hay posibilidad de excluirse de la sociedad. Esa gente que dice 'yo escribo para mí' no dice más que retóricas baratas. La idea de que alguien pueda escribir para sí mismo es absurda. Uno escribe siempre para otro ser humano. Todos estamos sumergidos en un mundo social y, por tanto, políticamente relevante. La gente que dice que no le interesa la política está haciendo una declaración política", comentó el filósofo.
El autor de La infancia recuperada distinguió entre distintos tipos de obra según su relación con el ámbito político. Hay, a su juicio, obras literarias con un "objetivo político". Es el caso de Guerra y paz, de Tolstói, y su "denuncia" de las contiendas. Hay también obras escritas "con un ánimo festivo y de entretenimiento" que, sin tener esa deliberada pretensión política, cuentan con unas dosis de "honradez y vinculación a la realidad" que las dotan de "relevancia política". Un ejemplo de este tipo de obras literarias es, en opinión de Savater, el Quijote. "Es un libro que revela el comienzo de la decadencia del imperio español. Aunque probablemente Cervantes no lo quisiera, el hecho es que su obra tiene una relevancia política. Nos convierte en mejores conocedores de la realidad en que vivimos".
"El problema de los buenos autores literarios es que no dominan del todo su materia. El autor que quiere hacer política o es un escritor mediocre o el material se le escapa. El verdadero escritor siempre está sometido a su propia obra; su propia obra se le escapa. La obra siempre rebosa más allá de lo que él pretende", aseveró el autor donostiarra. Fue entonces cuando Savater recordó a Shakespeare como el "más sublime" de los escritores políticos, del que, "sin embargo, se desconocen sus ideas políticas".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003