Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra
NOU D'OCTUBRE

Miles de personas acompañan a la 'senyera' por las calles de Valencia en un ambiente festivo

La procesión cívica transcurrió sin incidentes, salvo los insultos de miembros del GAV

Miles de valencianos arroparon ayer la procesión cívica de la senyera en su recorrido por las calles de Valencia en un ambiente festivo y caluroso sólo interrumpido por los insultos y pitadas de miembros del Grup d'Acció Valencianista y algún ultraderechista de España 2000. El desfile transcurrió sin incidentes y se cerró con una mascletà en la plaza del Ayuntamiento. Políticos de diverso signo destacaron el ambiente de tranquilidad y de reivindicación de las señas de identidad valencianas. El puente festivo restó asistencia a la procesión, aunque la Policía Local cifró generosamente en 42.000 los participantes.

La procesión arrancó, como es tradicional, con la bajada de la senyera desde el balcón principal del Ayuntamiento, donde esperaba el portavoz municipal socialista, Rafael Rubio, encargado este 9 d'Octubre de portarla. Las autoridades civiles y militares que esperaban el inicio de la procesión ignoraron al reducido número de miembros del Grup d'Acció Valencianista (GAV) que gritaron consignas como "llengua valenciana, nunca catalana" o "no nos fareu catalans". "Son los de cada año, los que luego nos irán diciendo cosas bonitas a lo largo del recorrido", comentó un político del PP. Así sucedió, ya que miembros del GAV que iban desplazándose a medida que avanzaba la marcha profirieron en varios puntos duros insultos y pitadas contra la comitiva, especialmente los representantes del PP, entremezclados con los aplausos de miles de valencianos que celebraron pacíficamente el día de la Comunidad Valenciana. El buen tiempo y el largo puente festivo redujeron claramente la participación respecto del año pasado, si bien la Policía Local mantuvo que el desfile congregó a entre 40.000 y 42.000 personas. Al contrario que en años anteriores, no se registró ningún incidente de importancia.

Precedidos de diputados provinciales, de las Cortes Valencianas -entre ellos, el secretario general del PSPV, Joan Ignasi Pla, y el portavoz parlamentario Ximo Puig-, miembros del Congreso y el Senado, del Consell Valencià de Cultura, la Acadèmia Valenciana de la Llengua, y asociaciones culturales y gremios, justo detrás del portador de la senyera desfilaron el presidente de la Generalitat, Francisco Camps; el ministro de Trabajo y portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana; la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá; y el delegado del Gobierno, Juan Cotino; el presidente de las Cortes, Julio de España, así como la mayoría de los integrantes del Consell y los concejales populares, socialistas y de Esquerra Unida del Consistorio. Cerraban la comitiva una ambulancia, y detrás una veintena de miembros de España 2000, que desplegaron las únicas pancartas, El agua es de todos y Valencia, siempre española.

Como es habitual, la procesión se detuvo en la catedral para el homenaje religioso y la interpretación del Te Deum y posteriormente ante el Palau de la Generalitat, donde se cantó el himno valenciano y también se tocó, entre pitos de la gente, el español. Camps destacó, antes de reanudar la marcha, que este acto "debe verse siempre con ojos de un ciudadano de la Comunidad Valenciana, con orgullo y tranquilidad" porque la valenciana es "una gran autonomía y una gran región europea". A su vera, el ministro Zaplana resaltó la unión de los valencianos en "esta fecha simbólica" en torno a la senyera y por encima "de los partidos y las diferencias ideológicas". Barberá, por su parte, enmarcó el acto de confirmación de "las señas de identidad" de los valencianos dentro "del gran marco de la Carta Magna", que cumple su 25 aniversario y de la que "emana" el Estatuto de Autonomía. El portavoz socialista en el Ayuntamiento, Rafael Rubio, destacó el "clima muy festivo y de asunción del 9 d'Octubre, que cada vez es más una fiesta más normalizada" para la reivindicación de la identidad valenciana.

Ya en la plaza de Alfons el Magnànim, la conmemoración del 765 aniversario de la entrada en Valencia de Jaime I se completó con la ofrenda de una corona de laurel ante la estatua del rey y de nuevo la interpretación de los himnos valenciano y español. La comitiva, acalorada, enfiló después hacia el Ayuntamiento, donde la senyera volvió a su lugar antes de que la plaza tronara con la mascletà.

El peso de la historia

Rafael Rubio no pudo disimular el cansancio después de sostener durante más de dos horas los 20 kilos que suman el asta y la senyera, pero recalcó que había llevado el peso que simboliza la entrada en Valencia de Jaume I "con mucho orgullo". "Es un esfuerzo que vale la pena", dijo el portavoz socialista en el Ayuntamiento, quien destacó asimismo el ambiente festivo, y de "normalidad democrática" conseguida con la Constitución y el desarrollo del Estatuto de Autonomía, para el que abogó por una reforma "consensuada" con el fin de aumentar el "autogobierno de los valencianos", informa Efe.

Rubio, al igual que otros concejales de la Corporación, restó importancia a los abucheos e insultos "de la misma gente de todos los años". Entre bromas, Antonio Montalbán, tras oír que los blaveros le gritaban "catalanista", replicó que vive en Valencia desde hace décadas y se siente valenciano. El público aplaudió durante todo el recorrido a la comitiva y la senyera y celebró la fiesta con gritos de "visca Valencia". Muchos buscaron las caras conocidas entre los políticos. "¿Y Zaplana?", preguntó una señora junto al Ayuntamiento antes de ver al ministro en la comitiva. La alcaldesa, que desplazó por un sobrio conjunto negro su color favorito, el rojo, lucido ayer por la concejal socialista Carmina del Río, se alegró de que los valencianos celebren "con ilusión" el 9 d'Octubre, y como manda la tradición, obsequió a todos los concejales con la mocadorà.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003

Más información