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El supuesto autor de la patada mortal a un hincha del Deportivo se entrega en Santiago

El juez ordena el ingreso en prisión del detenido, cabecilla de un grupo escindido de los Riazor Blues

Gabriel Rodríguez Pérez, de 27 años, hincha del Deportivo y supuesto autor de la doble patada en el hígado que mató a Manuel Ríos Suárez, de 31 años y también fiel del Depor, se entregó anoche en los juzgados de Santiago de Compostela acompañado de un abogado. La entrega se produjo después de que la policía lo identificara y lo fuera a buscar a su casa sin encontrarlo, ya que se había puesto en paradero desconocido en la noche del martes pasado, según fuentes policiales. Tras prestar declaración, el juez ordenó su ingreso en prisión.

La policía había anunciado en la tarde de ayer que la detención era cuestión de horas. Los agentes intentaron localizar a Gabriel Rodríguez durante todo el día pero, según las fuentes consultadas, no había vuelto a casa desde la noche del martes y permanecía escondido. Sobre las ocho y media de la tarde, y acompañado de un abogado, se personó en las instalaciones del juzgado de Fontiñas, en Santiago, donde confesó los hechos. Gabriel Rodríguez se entregó poco después de que el juez dejara en libertad a otra persona detenida por la mañana. Se trataba de uno de los siete jóvenes que le acompañaban en el instante de la mortal agresión.

Durante algo menos de dos horas, el titular del Juzgado número 5 de Santiago, que instruye la causa, tomó declaración a Gabriel Rodríguez, finalizada la cual ordenó su ingreso en prisión. El joven fue conducido en medio de fuertes medidas de seguridad a los calabozos municipales de Santiago, donde permaneció toda la noche.

Según las informaciones recabadas, el detenido es un hincha de sobra conocido en las gradas de Riazor donde se ubican los aficionados más radicales. Se le considera el cabecilla de un grupo llamado Los Suaves, escindido de la peña Riazor Blues. Algunas fuentes afirmaron que se trata de un experto en artes marciales, pero no precisaron cuál es su profesión.

El juez que instruye el caso llamará para una ronda de identificación a los testigos presenciales de la agresión, incluida la compañera del fallecido, Clara Castro Loehman. Durante el entierro, celebrado en Abegondo (A Coruña), la joven pidió entre sollozos que retiraran la corona de flores enviada por el Deportivo.

Ayer quedaron también en libertad con cargos dos de los detenidos en los incidentes de Santiago, uno de ellos acusado de agredir al jefe del dispositivo policial y otro, a un edil del PP. El último de estos dos detenidos es un cabeza rapada que frecuenta círculos independentistas.

"Por muy grande que sea, ninguna bandera vale la pena si tras ella se esconde un solo violento". Los componentes de la peña radical del Deportivo, Riazor Blues anunciaron así su disolución, mediante un comunicado en el que hacen un público y poco frecuente acto de contrición: "Aceptamos la parte de culpa que nos toca, mucha en nuestro caso. No sabemos quién fue el que manchó de sangre nuestras ilusiones, pero no podemos negar que hemos sido la catapulta". Apenas hubo debate en la reunión que los más activos dirigentes de la peña radical mantuvieron la noche del miércoles, en un bar próximo al estadio del Deportivo, con algunos de los fundadores que últimamente se habían desvinculado de sus actividades.

La decisión fue unánime. "No es un cambio de nombre ni una reconversión", explican en su comunicado. "Simplemente, dejamos de estar. Éste es nuestro paso para acabar con la violencia". Todos los símbolos del grupo desaparecerán de las instalaciones del campo deportivista, y algunos de sus integrantes han anunciado que en el próximo encuentro dejarán vacío el lugar habitual que ocupaban en las gradas de Riazor.

Los dirigentes de la peña asumen su responsabilidad: "El juguete se nos ha ido de las manos. El equipo creció y nosotros también, y muchos encontraron en nuestra identidad un colchón que resultó incontrolable". En su nota pública, los Blues animan a otros grupos a seguir su ejemplo, "empezando por esas bandas de toque fascista que siguen paseándose con chulería pese a tener asesinatos a sus espaldas".

La escasa organización de la peña y su división en facciones, impide a sus propios dirigentes garantizar que la consigna sea cumplida por todos. La nota explica que si el grupo se disuelve es para lograr que desde ahora los violentos tengan "nombre y apellidos". El capitán del Deportivo, Fran, que acudió junto a su presidente, Augusto César Lendoiro, al funeral, se unió a los argumentos de los Riazor: "Se disuelven por cuatro individuos a los que no son capaces de controlar. Nunca se habían destacado por sucesos como éstos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003