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Gasol defiende a la NBA frente al Barça

El de hoy en Barcelona será más que un partido, más que un espectáculo (21.00 horas, TV-3, Canal+ Deporte 2, Canal Sur, Televisión de Galicia y Televisión Castilla La Mancha). Pau Gasol, el mismo que todavía un pipiolo emprendió la epopeya de la NBA, regresa dos años después, cubierto de gloria, como figura estelar de un modesto equipo, los Grizzlies de Memphis, pero un equipo de la NBA en definitiva. Vuelve para enfrentarse al Barça más campeón de toda la historia gracias a la Euroliga, la Liga y la Copa que acaparó la pasada temporada, y en un encuentro que ha despertado la máxima expectación -las 16.000 localidades del Palau Sant Jordi están agotadas desde hace muchos días- como no podía ser de otra manera en una ciudad en la que es habitual observar a la chiquillería con la camiseta número 16 de los Grizzlies, la de Gasol, por supuesto.

Se echaba de menos un enfrentamiento entre un equipo de la NBA y un equipo europeo. Hacía seis años, desde que se celebró el último Open McDonalds, que no se producía. Que las distancias entre la NBA y el resto de Ligas se han reducido es algo que quedó evidenciado en el Mundial de Indianápolis, el año pasado. La selección estadounidense, formada por un ramillete de buenos jugadores de la NBA, perdió tres encuentros ante Argentina, Yugoslavia y España, y concluyó en sexta posición. Se echaba de menos que los clubes de uno y otro lado del Atlántico calibraran de nuevo sus fuerzas.

16 precedentes

En los 16 precedentes que se produjeron entre 1987 y 1997, siempre ganaron los equipos de la NBA. Dos veces estuvieron a punto de caer: en 1990, cuando el Scavolini de Pesaro

apretó las tuercas y forzó una prórroga ante los Knicks de Ewing (199-115), y en 1991, cuando los Lakers de Magic Johnson las pasaron canutas en París ante el Joventut de Villacampa y Jofresa (116-114). Pero, aún en pretemporada y fuera de forma, los equipos de la NBA han mantenido intacta la superioridad de la que hacen gala sin ningún tipo de falsa modestia, con su proverbial orgullo, cuando no prepotencia.

Precisamente, por los precedentes y la vulnerabilidad demostrada por los jugadores de la NBA, el partido pone a los pies de los caballos a los Grizzlies. Llegados en la madrugada de ayer a Barcelona, tras haber perdido un amistoso en París ante los Spurs de San Antonio (105-93, con 17 puntos y 10 rebotes de Gasol), los de Tennessee se preparan para intentar dejar los últimos puestos que han ocupado desde que se creó la franquicia en 1995. La pasada temporada sólo cuatro equipos sumaron menos victorias que los Grizzlies (28). Se han reforzado con las incorporaciones del pívot griego Tsakalidis, el ala pívot Outlaw, el escolta Posey, el base Bell y el alero Jones. Pero no ha llegado a Memphis ningún jugador realmente de primera fila, como esperaba Gasol y como se hacía imprescindible para que el equipo consiga dar un salto de calidad sustancial.

"Será un día grande y un partido para disfrutar", contestaba ayer Gasol envuelto por una nube de cámaras y periodistas, sentado tras una de las canastas del Palau Sant Jordi. "Aunque sea un amistoso, hemos venido para ganar y para demostrar que somos un equipo de la NBA".

En las filas del Barcelona estará el hermano de Pau, Marc Gasol, que con 18 años se ha convertido en uno de los júniors con los que está contando el entrenador del primer equipo Svetislav Pesic. "La presencia de Marc es un factor que hace todavía más especial el partido. Él con 18 años ya está en el primer equipo cuando yo, a esa edad, ni olía esa posibilidad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003