El trasvase de altos funcionarios de la Comisión Europea al sector privado vuelve a ser objeto de polémica en Bruselas y, en esta ocasión, con un español como protagonista. Enrique González Díaz, jefe de unidad de fusiones en los servicios de la Competencia y el principal promotor de los vetos a las fusiones gigantescas al otro lado del Atlántico, fichó ayer por la prestigiosa firma norteamericana de abogados Cleary Gottlieb, cuya principal actividad se desarrolla precisamente en el campo de la competencia. Bruselas y el protagonista insisten en que todo es legal y compatible.
Enrique González Díaz, de 42 años de edad, uno de los funcionarios con mejor preparación de los servicios dependientes del supercomisario Mario Monti, participó directamente en el examen que acabó echando por tierra en 2001 la fusión entre el gigante estadounidense General Electric y la también norteamericana Honeywell. El caso aún está pendiente ante el Tribunal de la UE. También participó en la investigación de la fusión AOL-Time Warner, que fue admitida tras aceptar unas severas condiciones. La fusión Volvo-Scania, prohibida, o la de Mannesmann-Vodafone, aprobada bajo estrictas condiciones, han sido otros expedientes en los que intervino.
En mayo de 2001, The Wall Street Journal publicó en primera página un perfil de González Díaz bajo el título: "Por si Mario Monti no asustaba bastante", en el que destacaba el papel fundamental que el funcionario realizaba. "Un abogado español lleva la voz cantante en la investigación de algunas de las mayores fusiones que pasan por Bruselas", decía el periódico. Dos años después, Cleary Gottlieb ha conseguido hacerse con "la experiencia" de quien hasta ahora veían al otro lado de la mesa de negociaciones. Son unos "conocimientos inestimables para nuestros clientes en todo el mundo", anunció ayer Peter Karasz, socio de la firma de abogados.
El anuncio del espectacular fichaje originó las consiguientes dudas de compatibilidad, pero tanto la Comisión como el propio González Díaz afirmaron ayer que el paso al sector privado se ajusta en este caso totalmente a las normas vigentes en el Ejecutivo comunitario. "No tengo ninguna duda", declaró González Díaz. "Es obvio y evidente", aclaró, "que no podré participar en asuntos en los que haya intervenido y que, en el plazo de un año, no debo aparecer como negociador privado ante la Comisión; y, además, deberé estar aislado de la información sobre casos con los que haya tenido alguna relación".
Su nueva empresa tiene ahora "uno o dos casos", se reconoce oficialmente, con los que González Díaz ha tenido relación directa como funcionario y se plantea el cambio como una salida definitiva de la Comisión para evitar problemas. La firma Cleary Gottlieb está considerada como una de las mejores a la hora de interpretar la legislación de la Competencia, junto a su rival FreshFields. Ahora lleva la alianza entre British Airways e Iberia, y está actuando ante el Tribunal de Justicia de la UE para exigir una indemnización por los daños ocasionados tras la anulación del veto de la Comisión a la fusión Schenider-Legrand.
Entre los casos más sonados de abandono de la Comisión Europea está el del ex comisario europeo de Comunicaciones Martin Bangemann, que fichó por Telefónica al poco de que el antiguo Colegio de Comisarios dimitiera en bloque por acusaciones de fraude. Y hace justo un año, el funcionario Deflet Eckert pasó a manos de la compañía Microsoft, que tiene varios frentes abiertos en Bruselas por abuso de posición dominante en el mercado de los sistemas operativos. También se fue al sector privado Aurelio Papalardo, del servicio de la Competencia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003