Las contradicciones del presidente del PNV, Xabier Arzalluz, que siguió ayer manteniendo la indefinición sobre sus intenciones finales en el proceso de su propia sucesión, están sumiendo en la confusión a su partido. Arzalluz, en una insólita y escueta nota firmada por él mismo, desmintió ayer al diario próximo al PNV Deia y a la radio pública vasca, que informaron sobre su renuncia a ser candidato a la presidencia de la ejecutiva. Arzalluz dijo que hasta el fin de la primera vuelta del proceso electoral interno, que acaba el 15 de noviembre, no se pronunciará.
El proceso de la sucesión de Arzalluz está enturbiando las aguas internas del PNV. Su ambigüedad sobre su propia continuidad no ayuda a clarificar las cosas, aunque todo parece indicar que su adiós está muy próximo. Si contestó displicente -"no sé por qué lo haría, pero de despedida, nada", dijo al día siguiente- al abrazo y homenaje público que le dispensó el lehendakari Ibarretxe en el Alderdi Eguna (Día del Partido) el 28 de septiembre, ayer respondió sin contemplaciones a quienes dieron por hecha su decisión de retirarse: hablará en el momento procesal oportuno, y eso no será antes del 15 de noviembre, fin de la primera vuelta de las elecciones internas.
El líder del PNV no ocultó su enfado y vino a considerar la noticia sobre su retirada como una maniobra con "intenciones bajo la mesa" de personas que tendrían "intereses propios" en la renovación de la cúpula peneuvista. Arzalluz precisó más y aseguró que no tomará su decisión definitiva hasta "el final de la primera vuelta del proceso electoral interno en curso".
Tanto Radio Euskadi en la noche del miércoles como el diario Deia en su edición de ayer informaron sobre la intención del presidente de la ejecutiva del PNV de no concurrir como candidato. Deia, que el pasado 11 de septiembre consideraba al portavoz del Gobierno vasco, Josu Jon Imaz, y a su homólogo en el partido, Joseba Egibar, como principales candidatos a la presidencia, afirmó incluso que Arzalluz tenía redactada la carta de renuncia que ha de enviar a la Comisión de Garantías y Control.
El portavoz del PNV en el Congreso, Iñaki Anasagasti, defensor de la continuidad de Arzalluz, dijo ayer que el líder del PNV "estaba redactando anteayer [por el martes]" esa misiva, pero no pudo confirmar a este periódico si la carta había sido remitida o no a dicha Comisión. La cercanía de todos los medios y fuentes implicados al líder del PNV y su credibilidad en los asuntos concernientes a ese partido hicieron que la noticia se diera por buena hasta que, a mediodía, llegó el desmentido de Arzalluz.
En el PNV se libra ya una lucha por la sucesión del líder y el control de la nueva ejecutiva, que debe renovarse en sus dos tercios en enero. De hecho, en algunas asambleas municipales en Vizcaya los resultados no han sido nada favorables a Egibar o Arzalluz, lo que volvería a reproducir la derrota interna que ya sufrió el actual presidente del PNV en su apuesta por el ex diputado general de Vizcaya Josu Bergara frente al candidato finalmente elegido por las bases, José Luis Bilbao.
Arzalluz ha mostrado su disposición a marcharse en numerosas ocasiones y la mayor parte de la nueva generación, que ya ocupa las ejecutivas y los aparatos regionales del partido desde 2000, le ha tomado la palabra. Pero cuando el relevo se ha echado encima, el líder del PNV ha comenzado a matizar sus palabras. Lo que Arzalluz no está dispuesto a aceptar es que otros midan sus tiempos decisorios. "Arzalluz siempre ha sido dueño de sus tiempos", indica un hombre próximo a él, que critica el "proceso de opacidad" en el que han envuelto el proceso sucesorio, atribuido en parte al fantasma de la escisión del PNV en 1986. "Parece que estamos siguiendo más procedimientos propios del Vaticano que de un partido", añaden las mismas fuentes.
Sobre su propio futuro, Arzalluz dijo el 14 de julio de 2002: "Mi deber es marcharme (...) Hay que dar paso a los demás, favorecer el relevo", el 14 de julio de 2002. El 5 de julio pasado, señaló que a su edad, 70 años, "ya no es serio" seguir presidiendo el PNV y que su impresión era que le toca "terminar". "Yo no me voy a presentar", prometió. "Yo quiero retirarme a tiempo, que es una cosa que muchos no han hecho", dijo el 20 de julio en entrevista con este periódico. Bien es cierto que también añadió: "Si hubiera un clamor, que no lo va a haber, tendría que obedecer".
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003