La eurorregión económica Pirineos-Mediterráneo "ya existe en la realidad" y acabará emergiendo "ya sea por la vía pública o la privada, o ambas a la vez", afirmó ayer Pasqual Maragall. El candidato socialista a la presidencia de la Generalitat de Cataluña expuso ante una veintena de expertos su propuesta de eurorregión, subrayando que se trata de una articulación de adscripción voluntaria, y se mostró convencido de que "quienes no quieran sumarse a ella al principio, lo harán después".
Maragall admitió que la idea causa "urticaria" en el centro de España y que los Gobiernos de Francia y España "no sienten ninguna pasión" por ella. Pero sostuvo que es "100% ortodoxia constitucional europea y 100% España plural".
El arco mediterráneo necesita ponerse al día urgentemente, sobre todo en transportes y comunicaciones, para afrontar los retos de la competitividad en el mundo globalizado, y ésta es la razón de fondo expuesta por Maragall para defender el proyecto de eurorregión. Se trata de alcanzar la masa crítica suficiente para competir con las áreas de Ródano-Alpes (Lyón) y de Provenza-Costa Azul (Marsella), que albergan 10 millones de habitantes y representan el 17% del PIB francés; y competir también con el área del norte italiano, que comprende el Piamonte (Turín), Lombardía (Milán) y Liguria (Génova), que alberga 15 millones de habitantes y supone el 35% del PIB italiano.
El proyecto impulsado por Maragall, que ayer recibió el apoyo entusiasta de Christian Bourquin, presidente del Consejo de los Pirineos Orientales, articularía una región europea con 17 millones de habitantes, que enlazaría las regiones del Languedoc-Roussillon, Midi-Pyrénées, y las comunidades autónomas de Aragón, Baleares, Cataluña y Valencia. Este conjunto reúne aproximadamente el 17% de la población de Francia y España, más del 14% del PIB de ambos países y proporciona un total de siete millones de puestos de trabajo.
Maragall intentó disipar las reticencias que pueda provocar el proyecto destacando que la formalización de la eurorregión consistirá en un simple acto de adscripción voluntaria, que no supondrá la creación de un nuevo Gobierno ni de ninguna nueva Administración, sino la coordinación de los Gobiernos regionales. Y que, además, respetará, en la parte española, el marco de competencias definido por la Constitución y los estatutos. No existirá una capital eurorregional, sino seis capitales que se corresponderán con las de las seis capitales de comunidad y región.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003