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Crítica:FERIA DEL PILAR | LA LIDIA

Una de malvas

Había dudas. ¿Soportaría el ganado el peso que traía encima?Tres pasaron de los 600 kilos, los otros los rozaron. Aguantaron y embistieron a destajo. Embestidas nobles, dulces, sin un desparramo. Los ibanes eran unos malvas. Al tercero lo devolvieron. Se decía que si un sorbito de agua le hubiera podido cortar la digestión a tenor de las cosas que hizo.

A Finito de Córdoba le van los toros malvas. Su toreo de corte artístico los precisa. Lástima que el maestro no guste de ajustarse. Lo fino cogería hondura, habría arte. A Serrano deben de darle repelús los toros, quizás por eso no se arrime. Vamos, ni se aproxima. El otro, el sobrero, le salió a contraestilo. Era malva, pero menos. En estos casos Finito de Córdoba hace la suerte de Poncio Pilatos: se lava las manos. Le pitaron. La gente que no entiende. Qué sabrán ellos.

Ibán / Finito, Fandi, Tejela

Toros de los herederos de Baltasar Ibán, desiguales de presentación, flojos y nobles. 3º, devuelto; sobrero de Montalbo. Finito de Córdoba: pinchazo y estocada caída (palmas); tres pinchazos, media y tres descabellos (pitos). El Fandi: bajonazo (vuelta); cuatro pinchazos, se echa el toro (saludos). Matías Tejela: bajonazo (palmas); bajonazo, media, dos descabellos (silencio). Plaza de Zaragoza, 9 de octubre. 3ª corrida de feria. Tres cuartos de entrada.

El Fandi se puso morado a pegar trallazos con el percal en sus dos toros. Con las banderillas la cosa cambia, sus facultades, repertorio, recursos y exposición ponen la plaza boca abajo, lista para la apoteosis. Franela batalladora a diestra desparrama series y más series. No hace falta cargar la suerte, vale con citar fuera de cacho. La cuestión es ligar los trapazos. Con esto el personal se parte las manos a aplaudir.

A su segundo, el de más peso de la corrida, lo recibió con dos largas cambiadas en el tercio. No le arredraron ni los 674 kilos de peso. Volvía a estar superior en el tercio de banderillas. Realmente éste es el tercio en el que El Fundi se basa para conseguir sus triunfos. Faena embarullada. Sin la ligazón de la anterior. Con todo, el público estaba con él. La espada le iba a privar del triunfo. Como asesinó al primero de indigno bajonazo y al otro le taladró a pinchazos, se quedó sin premio. El gozo de todos, en un pozo.

A Matías Tejela le tocó bailar con la más fea. Su primero fue el más soso del encierro. Se empeñó en trapear con la mano derecha. Con la que basó su faena. Quizás se dejó ir el pitón izquierdo, por el que pareció que el toro tenía mayor recorrido.

El que cerró festejo, el toro de la jota. Apurado en varas, llegó el animal parado al tercio de muleta. Lo intentó todo a base de exponer. Nada se pudo hacer, se justificó.

En resumen, un encierro con el que hubiera hecho falta ir al matadero a buscar orejas para repartir a los espadas teniendo en cuenta la benevolencia del público. Y resultó que los ibanes se fueron al desolladero con las orejas que traían de la dehesa.

Para hoy, el plato fuerte torista en el que tienen puesta toda la ilusión los aficionados son los vitorinos. Mal sabor de boca dejó el ganadero de Galapagar la última vez que lidió en el coso de La Misericordia de Zaragoza. El aficionado espera no salir decepcionado en esta ocasión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003