Por primera vez desde que estalló el conflicto hace cuatro semanas, el Gobierno de Bolivia comienza a mencionar el Estado de Sitio como medida para controlar el creciente descontento social, que ayer se cobró dos víctimas mortales durante un enfrentamiento entre la policía y mineros en la carretera entre La Paz y Oruro, en el altiplano boliviano.
El ministro de Gobierno, Yerko Kukoc, no descartó la declación del Estado de Sitio ante el desarrollo de los acontecimientos, pocas horas después de que tanto él como el propio presidente, Gonzalo Sánchez de Lozada, asegurasen que la normalidad existente en gran parte del país no merecía de manera alguna una medida de excepción, a pesar de la virtual insurrección de indígenas aymaras, de una parcial huelga de la Central Obrera Boliviana y del bloqueo de carreteras en todo el país.
Un grupo de mineros, que cumple con una caminata de 180 kilómetros para respaldar las demandas de la Central Obrera Boliviana (COB), se enfrentó ayer con piedras y dinamita, lanzada con honda, a las unidades militares y policiales que intentaron interceptar su intento de continuar su marcha a El Alto, ciudad dormitorio a 14 kilómetros de La Paz y uno de los puntos más duros del conflicto social. Una de las víctimas, el minero Jose Luis Ayahuichi, murió a causa de una explosión. Varios testigos aseguraron que se trataba de una granada, aunque otros no descartaron que el trabajador pudo estar cargando dinamita.
El otro muerto fue identificado como Ramiro Vargas. Las patrullas militares y policiales, que vigilan las carreteras del altiplano para impedir que los campesinos puedan colocar piedras y troncos, aseguraron que sus equipos son antidisturbios y de ninguna manera poseen armas letales y rechazaron las versiones sobre la muerte del minero, presuntamente, a causa de una granada de guerra.
El incidente ha exacerbado aún más los ánimos en El Alto, que ingresa al tercer día de huelga general con el cierre obligado de negocios, tiendas y puestos debido a las amenazas de saqueo. La Paz soporta el asedio y los productos alimenticios han comenzado a subir de precio, cuando no a escasear.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003