Francia reiteró ayer su apoyo inquebrantable a un Marruecos golpeado por el terrorismo y algo aislado en el conflicto del Sáhara Occidental. El presidente Jacques Chirac inició una visita de Estado -la segunda en menos de dos años- a la que se añaden sus numerosos encuentros privados con el rey Mohamed VI, el último en septiembre con motivo de una estancia privada del monarca en París. "Francia celebra ver al Reino de Marruecos adentrarse por el camino de la libertad, la responsabilidad y la consolidación del Estado de derecho", declaró Chirac poco antes de llegar a Fez.
Fez, donde fue recibido por el soberano, es la primera parada de una visita cuya segunda etapa será Tánger -donde recibirá información sobre la construcción de un nuevo puerto, adjudicada a la empresa francesa Bouygues- y que concluirá en Rabat.
Antes incluso de aterrizar en Fez, engalanada con banderas francesas, Chirac mostró su aprecio por Marruecos ensalzando, en una entrevista con la agencia de prensa oficial MAP, la "consolidación de su democracia" y respaldando sus tesis en el contencioso del Sáhara.
"El Consejo de Seguridad no puede imponer una solución en ese conflicto (...)", declaró Chirac en una alusión a la resolución aprobada a finales de julio que da un espaldarazo a la nueva versión del plan de James Baker para la ex colonia española. Ese plan, que prevé un referéndum de autodeterminación con un censo ventajoso para Marruecos, disgusta a Rabat. La cordialidad de la relación franco-marroquí contrasta con la tibieza de la que mantienen Rabat y Madrid pese a que la crisis bilateral quedó superada hace 10 meses.
El primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, duplicó en julio -hasta alcanzar los 300 millones de euros de aquí a 2006- la ayuda pública a Marruecos. Dos meses antes, el entonces secretario de Estado de Comercio español, Juan Costa, anunció en Casablanca la concesión de unas ayudas por 300 millones de euros, pero el vicepresidente Rodrigo Rato todavía no ha viajado a Rabat para firmar lo prometido.
Francia es el primer socio comercial de Marruecos y el primer inversor extranjero, por delante de España. Pero si a las exportaciones legales españolas a su vecino del sur (1.684 millones de euros en 2002) se añaden los 1.500 millones de contrabando, según estimaciones oficiales, a través de Ceuta y Melilla, España es el primer proveedor de Marruecos.
Antes de que Chirac viajase, su portavoz, Cathérinne Colonna, tuvo que someterse a la inevitable pregunta sobre el periodista Alí Lmrabet, que cumple una condena a tres años de cárcel por "ultraje al rey" y cuyos semanarios fueron cerrados. "No tenemos que comentar" la decisión de la justicia, contestó.
Lmrabet, que posee también la nacionalidad francesa, publicó ayer en el diario Le Monde un artículo en el que denuncia la reintroducción, por las fuerzas de seguridad marroquíes, de la tortura contra "islamistas, militantes de derechos humanos e incluso simples ciudadanos (...)". Esta práctica se acompaña, a veces, de violaciones.
Tras los atentados de mayo en Casablanca, que causaron 45 muertos, miles de personas han sido detenidas y algunas han muerto en circunstancias sospechosas, según las organizaciones de defensa de derechos humanos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003