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500.000 personas mueren al año víctimas de las armas ligeras

Cada minuto muere una persona en el mundo a causa de un disparo. En el planeta hay casi 640 millones de armas ligeras, una por cada diez personas. El 60% de esas armas está en manos de civiles. Con estas cifras, Amnistía Internacional (AI) e Intermón Oxfam, en colaboración con la Red Internacional de Acción contra las Armas, iniciaron ayer una campaña para exigir la regulación del comercio de armas ligeras y aseguraron que cada año mueren en el mundo más de 500.000 personas a causa de disparos de bala. El comercio mundial de armas está fuera de control y permite que lleguen a manos de Gobiernos represivos, perpetradores de abusos contra los derechos humanos y criminales, según afirma el informe Vidas destrozadas, hecho público ayer.

"Todos los días, millones de personas viven sujetas al temor de la violencia armada", relata el informe. En las luchas entre las bandas de Río de Janeiro y Los Ángeles y en las guerras civiles y rebeliones armadas de Liberia e Indonesia son las armas convencionales las que se usan para matar. "El comercio mundial que pone estas armas en manos de los asesinos es un gran negocio", resalta el informe, "Es un negocio fuera de control".

Ambas organizaciones humanitarias manifestaron ayer en rueda de prensa en Madrid que la proliferación y el abuso de las armas han llegado a un punto crítico, intensificando conflictos, favoreciendo violaciones de derechos humanos y perpetuando la pobreza. Asimismo, declararon que la "guerra contra el terrorismo" ha exarcebado la proliferación mundial de las armas, en lugar de contribuir a su control. "Países como EE UU y Reino Unido han incrementado su colaboración armamentística con supuestos aliados contra el terrorismo, como Pakistán, Indonesia y Filipinas, sin tener en cuenta su desprecio por los derechos humanos", dijeron ambas organizaciones. La campaña persigue la promoción de un tratado sobre el control del comercio de armas.

Cambiar lanzas por AK-47

El informe indica cómo la posesión de armas cada vez más letales se está volviendo parte integrante de la vida cotidiana en muchos lugares del mundo. Entre los agricultores del norte de Uganda, los rifles AK-47 (conocidos como Kaláshnikov) están sustituyendo a las lanzas; en Somalia se llama a los niños "Uzi" o "AK". En países como Irak ya hay más de un arma de fuego por habitante.

AI e Intermón Oxfam se mostraron preocupadas por el destino final de algunas exportaciones de armas aprobadas por el Gobierno español, ya que pueden alimentar conflictos armados o alimentar la inestabilidad regional. Diversos países de Oriente Próximo, la región más militarizada del planeta, tienen contratos armamentísticos con empresas españolas, como es el caso de Arabia Saudí o Turquía. La lista de contratos españoles incluye otros países que padecen tensión e inestabilidad, como Filipinas, Indonesia, Pakistán o Corea del Sur, así como Sri Lanka, cuyo proceso de paz podría peligrar por la llegada de más armamento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003