Es fácil entender que si las preferencias políticas del eventual votante a las próximas elecciones para la Comunidad no están con el PP o a su derecha política, si es que existe una derecha política no integrada dentro del PP¸ piense que no vale la pena votar porque ya se ha visto lo que ha sucedido con su voto.
Si su voto fue para el partido socialista, se puede pensar que se les dio la oportunidad a Tamayo y Sáez para reírse de ese voto con la responsabilidad implícita de aquellos que los incluyeron en sus listas; aunque también con la anuencia de los que se quisieron aprovechar de la situación.
Pensar que en esto de las especulaciones inmobiliarias y manejos dentro de las cajas de ahorro, fuera o no la razón de la espantada de los dos personajes, no hay ningún partido ni sindicato digno de tirar la primera piedra parece, después de las noticias aparecidas, de lo más razonable.
Dadas todas las circunstancias, incluyendo la de que en Madrid los políticos devalúan estas elecciones al preferir ser alcalde de la capital que presidente de la Comunidad, es fácil llegar a la conclusión de que es mejor quedarse en casa el próximo día 26.
A pesar de todo, dejarse llevar por el pesimismo y la abstención puede tener una repercusión más allá de la Comunidad de Madrid. Si, debido a la abstención de sus votantes, el partido socialista tiene un descenso significativo en Madrid, esa derrota puede afectar a los votantes en las próximas elecciones en Cataluña, desembocando en un eventual Gobierno de coalición de Convergencia con el PP, que en la práctica se convertiría en un Gobierno cautivo del Partido Popular, y con esta nueva situación no es difícil presumir una nueva victoria del PP en las elecciones generales; que en el caso de no ser por mayoría absoluta, contaría con el más que probable apoyo de los catalanes.
Las elecciones para la Comunidad habría que plantearlas como unas primarias de lo que puede ocurrir en las elecciones generales, y, con esta responsabilidad, ir a votar a pesar de la lógica desmotivación actual.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003