De nuevo las balas volvieron a silbar en Madrid. Un inmigrante colombiano de 38 años, cuya identidad no fue facilitada por la policía, murió ayer de tres disparos en la cabeza que le asestó una pareja de hombres que le esperaba a la salida de un bar. Una vez que estaba en el suelo, sus atacantes se agacharon y le quitaron un bolso de mano que llevaba. El asesino y su acompañante se subieron a una motocicleta y huyeron del lugar a toda velocidad. Esta última víctima eleva a 88 las muertes violentas registradas en la región en lo que va de año.
Eran las 19.15 cuando la víctima y su cuñado, ambos de nacionalidad colombiana, salieron de un bar situado en el número 116 del paseo de Santa María de la Cabeza, en el distrito de Carabanchel. En ese momento, y cuando no habían recorrido ni unos 20 metros, se acercaron dos hombres que les estaban esperando. Uno de ellos sacó una pistola del calibre 9 milímetros parabellum y le asestó a su víctima, de 38 años, tres tiros que le impactaron en la cabeza. Uno de ellos le alcanzó la cara, según fuentes de la investigación. "Los dos atacantes se han agachado al lado del cadáver y le han quitado una mariconera que llevaba", señaló Juana, una mujer que estaba sentada en un banco cercano y que se giró al oír los disparos.
Los hombres salieron entonces entre los coches hacia la calzada y echaron a correr hasta que llegaron a una moto que tenían aparcada en las proximidades. Se montaron y huyeron del lugar a toda velocidad. Uno de ellos era alto, delgado y llevaba una gorra en la cabeza para intentar ocultar su cara. Iba vestido con una chaqueta marrón a cuadros y llevaba una mochila. El otro, algo más bajo que su compinche, llevaba una chaqueta roja, según los describieron los vecinos. Este último fue el que llevaba la cartera que sustrajo al fallecido.
"Al principio no le dimos mucha importancia porque pensábamos que era un reventón. Como hay tanto tráfico en la carretera de Toledo, no caímos en que eran disparos", señaló una vecina que vio toda la escena desde su casa. La víctima cayó del lado derecho y quedó envuelta en un gran charco de sangre. Los vecinos avisaron de inmediato a los servicios de urgencia. Cuando llegaron los facultativos de una UVI móvil del Samur-Protección Civil sólo pudieron certificar la muerte, ya que las heridas producidas por los balazos eran "mortales de necesidad", según señaló un portavoz de Emergencias Madrid.
"Ha sido todo muy rápido, y cuando nos hemos querido fijar en los que habían pegado los tiros, estaban saliendo de la calle a toda velocidad", señaló otro vecino.
Al lugar se desplazaron algunos familiares y conocidos de la víctima, que no quisieron hablar con los periodistas. La policía no quiso facilitar la identidad del fallecido que dio su cuñado, ya que estaba pendiente de comprobarla con los archivos policiales por si estaba fichado. El cuñado tiene antecedentes por tráfico de drogas, según una portavoz de la Jefatura Superior de Policía.
Los agentes del Grupo VI de Homicidios se han hecho cargo de las investigaciones. En el lugar de los hechos fueron localizados los tres casquillos percutidos.
Los vecinos se quejaron ayer del "alto grado de inseguridad" que viven en la zona. Lo achacan al bar donde se estuvieron tomando unas cervezas minutos antes los cuñados y a un locutorio cercano que atrae a gran cantidad de personas. "Es muy sospechoso que siempre haya coches de lujo aparcados en esta zona, en un barrio de gente trabajadora", añadieron los afectados. Algunos incluso evitan pasar por la noche por las proximidades.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003