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OPINIÓN DEL LECTOR

Desde el aire denso

El amigo Ángel Bada Muguerza, con quien comparto su primer apellido (Bada era el segundo de mi abuela paterna), se irrita conmigo en su carta del día 3 por lo que le he escrito a Julio Medem. Si se molesta en volver a leer (esta vez cuidadosamente) mi artículo, verá que se equivoca al decir que comento la película del director y utilizo opiniones de comentarios de dimes y diretes. Lo que hice fue argumentar sobre las motivaciones de Julio para elaborar su documental y citar a gente con las que él tuvo trato directo.

Por supuesto, admito cualquier discrepancia con mis opiniones, pero no la tergiversación que hace Ángel Bada. Nada tengo por sagrado (ni la Constitución, ni España, ni Euskadi), salvo la vida humana, la de tantos que la tienen bajo la amenaza de los secuaces de uno que sí intervino en el film y salió contentísimo de su estreno. Ignoro cuántos amigos de Ángel Bada habrán sido asesinados. Dos de los míos, imborrables en la memoria, han engrosado tan luctuosa nómina. Y son incontables otros más que tienen alteradas sus vidas por una condena a muerte latente. Estoy seguro de que a Julio Medem le importan más esas vidas que lo que parece demostrar Bada. Y si no es así, debido a la falta de alusiones al respecto en su carta, le pido disculpas por no haberlo sabido leer entre líneas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003