El World Press Photo, un concurso nacido en Holanda en 1955, reúne en sus sucesivas convocatorias lo más selecto del fotoperiodismo que miles de reporteros realizan cada año en todo el planeta. A su última edición concurrieron 3.193 profesionales de 118 países. Vitoria acoge ahora por vez primera una amplia selección del certamen, repasando tanto los ganadores de la última convocatoria como una muestra de lo mejor del concurso desde su inicio. Allende en la Casa de la Moneda en 1973, Vietnam o la agonía de Omayra en Colombia vuelven a hacerse presentes.
La exposición se presenta en la sala de la Fundación Caja Vital (Postas, 13-15), la primera entidad de la península que acoge los premiados del World Press Photo del pasado año. Esta oportunidad permite disfrutar de un total de 193 fotografías de los reportajes y las imágenes únicas que recorren todos los campos de la actividad humana, desde la investigación o los deportes hasta la actualidad política, las catástrofes naturales y los conflictos bélicos.
Como bien reconoce en cualquier tratado de periodismo, son estos dos últimos campos los que reclaman fundamentalmente la atención de los lectores y, por tanto, en los que hay una mayor implicación de los fotógrafos. Una muestra de lo precedente es la imagen ganadora del año pasado, en la que Eric Gregorian retrató el dolor de un niño arrodillado ante la tumba en la que iba a ser enterrado su padre, fallecido en el terremoto que asoló la provincia iraní de Qazvin.
El recorrido por las imágenes ganadoras en las secciones de actualidad supone todo un paseo por el sufrimiento humano. No faltan los conflictos de Afganistán, Sierra Leona, India y, sobre todo, Oriente Medio, con especial mención a la ocupación de Belén por el ejercito israelí y la resistencia de los palestinos en la iglesia de la Natividad.
En el apartado de Retratos, los seleccionados ofrecen una buena muestra del estado del mundo. Un autocomplaciente Berlusconi, junto con la dura existencia de los habitantes de la derrotada Serbia. Hay secciones que reflejan bien el estado del mundo, como la de Naturaleza y Medio Ambiente, repleta de agresiones al planeta y retratos de animales sufriendo. Destaca la presencia de Carlos Spottorno con una imagen de un voluntario limpiando en la costa gallega después de la catástrofe del Prestige.
Leonardo di Caprio o Yves Saint Laurent comparten espacio con miles de rostros privados en lo que los organizadores consideran que es el retrato de la conciencia del planeta.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de octubre de 2003